16 mar. 2015

No deseo ser dócil ahora que envejezco,

EL ADIOS DE UNA AMIGA

 

Reconozco en tus palabras

la feroz desidia que ha quedado después de la última noticia que proviene de una persona que ha atravesado

 

la puerta cuarteada, vieja y sucia,

que sin duda le habrá dado paso al Paraíso. Allí, tengo entendido que la gente se inclina por la música.

 

La prefieren a la vida.

 

Mi lucidez es parte de mi frío

y el amor está ahora en tu silencio.

 

No deseo ser dócil ahora que envejezco,

pero hasta la compañía de un poema escrito por un viejo poeta tiene la pretensión de aliviar una pena.

 

Mañana cuando te despiertes

te asombrará que tu corazón siga latiendo casi como la primera vez que te enamoraste.

 

Lo único diferente que quizás notes

es que la casa de pronto te parecerá más grande.

 

                                                             Johann R. Bach

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