21 mar. 2015

estoy dispuesto a aceptar una partida de dominó con los neutrinos

MARIBEL Y LAS EXTRAÑAS PARTÍCULAS

Cuando salí del cine,
estaba oscureciendo ya en la Place Pepinet de Lausanne, me metí en la cafetería cerca de "La Feuille d'Avis" y tomé un "jus de pomme" que me hizo sentir el frío en el cielo de la boca.

La jovencísima entonces Françoise Hardy
me había dejado un sabor extraño en la lengua con una afirmación que pretendía crear misterio erótico en torno a su figura:

"J'ai tué tous mes amants"
–decía en la película "Château en Suede". A nadie le pareció entonces divertida.

De repente al salir del local,
a cielo abierto, un velo se rasgó y surgió la noche de unas calles limpias e iluminadas cristaleras.

Me detuve sintiendo muy cerca algo
como si me estuvieran siguiendo los fotones que, haciendo uso de su libertad, se habían escapado de la pantalla.

Me acordé de Kropotkin
que, a pesar de la segunda ley de la termodinámica, introdujo la idea de que el Universo se iba haciendo cada vez más complejo y no al contrario.

Era el comienzo
del principio de la libertad lúdica.

Sí, sí. Yo lo sentí aquella noche
con aquellas parejas de fotones jugando descaradamente delante de mis ojos. Los sentí divertirse ebrios de la Maribel de aquellos años.

Claro que entonces La Comunidad Científica
aún no había inventado el baile de los bosones frente a los aburridos sosones (todo un mundo de partículas subatómicas).

ni mucho menos
se les había ocurrido pensar en por qué de repente un electrón o cualquier otra partícula subatómica -de las que viajan hacia nosotros desde las estrellas a toda leche-

tiene el capricho de descolgarse
en el interior de un acelerador de partículas y demostrar en su loca carrera que se divierte con nuestros juguetes de niquel, iridio y platino.

Ahora, después de tantos años,
miro el cielo desde el radiotelescopio y estoy dispuesto a aceptar una partida de dominó con los neutrinos

en alguna tasca
de un elástico y frío Universo de siete dimensiones y a admitir a Maribel en calidad de observadora.

                                                                Johann R. Bach

1 comentario:

  1. "Ahora, después de tantos años,
    miro el cielo desde el radiotelescopio y estoy dispuesto a aceptar una partida de dominó con los neutrinos

    en alguna tasca
    de un elástico y frío Universo de siete dimensiones y a admitir a Maribel en calidad de observadora".Hermoso reto ir más rápido que la velocidad de la luz,más que merecida tiene Maribel la invitación,no sé merece después del principio del juego lúdico,observar a los sosones.....Precioso,y la foto muy sugerente

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