22 dic. 2013

Tengo ilusión, amor suficiente para no odiar y risa por dentro

LA NAVIDAD EN SIRIA

 

Entró jadeante en la tienda

un brumoso muchacho moreno. Vino a acostarse a mi lado, y me miró y yo a él –y no fuimos desconocidos-

 

Desde aquel momento

estuvo tratando de convencerme de que me escapara –refugiada otra vez- atravesando la frontera donde me darían un uniforme, me harían fotos y no me faltaría la comida;

 

viviría en otra tienda más grande.

 

Volví a sentir la soledad,

como la fiebre, medrando en la noche.

 

Por la mañana agitó la mano

y desapareció aquel brumoso muchacho moreno, su uniforme y el kalasnikof.

 

Sus veinte años

se enterraron en mi pasado, -que estuvo dentro de mí. Desde que llegó sabía que no se conformaría con una mujer de treinta y ocho de sienes cargadas de sufrimiento ya blanquecinas.

 

Pasamos hambre.

A menudo también sed. No sólo de agua. Muchos nos abandonan esparciendo polvo y ceniza sobre mis dedos.

 

De buena gana

me bebería el alma entera.

 

Todos esos ardorosos jóvenes

que pasan por mi tienda quieren darme a entender –la excusa precisa- más allá de todo argumento, qué es por lo que ellos me buscan.

 

Escribo versos

y viendo que se comportan conmigo como un niño mal criado, muda en rabia mi estar de ojos cerrados y estallo, pero

 

de nada vale decirles:

"no más, no más, sal de aquí, no vengas a echarte como un perro a mi lado".

 

Tengo ilusión,

amor suficiente para no odiar y risa por dentro.

 

Sigo esperando que deje de nevar,

que vuelva la primavera y quién sabe si también la paz.

 

                                                            Johann R. Bach

1 comentario:

  1. es lo que deseamos todos-Te convences lo absurdo de odiar, y no poder reír-Lo que esta pasando, encoge el alma.

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