29 sept. 2013

Sabes que todo se hincha, fermenta, o bien se encorba

LA MALA CIRCULACIÓN DE VENUS

 

Eres como la sombra de Venus

paseándote y presumiendo ante la luna; haces caso omiso al bochorno del junio del hemisferio norte, hasta el cielo abultado por la hipérbole de la vejiga después de beber cerveza.

 

Sabes que todo se hincha,

fermenta, o bien se encorva incluso en esa otra latitud del mundo donde ahora es invierno y el viento, como un cuchillo, habrá pelado

de hojas y de pájaros las ramas de los árboles;

 

y, parecerán raíces hundidas

en el cielo plomizo. Sientes que bajo tus pies, allá en lo profundo, por alguna extraña ley de compensación o de equilibrio climático ocurre justamente lo contrario: que las raíces se vuelven verdes y frondosas, y brotan en ellas algunos frutos muy maduros.

 

Es casi seguro que algún antípoda tuyo

pasee del revés y sin prisas –en tu invierno- por aquel tiempo paralelo, extienda como sombras blancas sus manteles, beba cerveza australiana y ría bajo un sol mucho más bochornoso.

 

Su presión arterial bajará –como la tuya-

con el calor austral. Y es que las venas humanas, fuertemente protuberantes, no pueden hasta ahora enmasillar con todos sus pulsos las grietas de los viejos muebles del sol.

 

Pero ese enlentecimiento de la sangre

de la circulación de retorno te da la oportunidad de reflexionar sobre la precesión de los equinoccios, de ver las mariposas revoloteando alegres y sólo el jardinero, mientras riega, está en peligro. 

 

Tu sueño preferido

-y anotado en el Libro Rojo de los Sueños- es aquel que cuando se acerca la primavera y la tarde se alarga bruscamente con el adelantamiento de la hora:

 

Con los ojos entornados

te parece que el viento deja dentro de la amapola diminutos granos de trigo como chispas de sol –sólo para decir como es tu boca:

 

como la nieve rosa a las cumbres cuando sale el sol.

                                                                           

                                                                            Johann R. Bach

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