14 jul. 2013

Puedo comenzar por ejemplo... con un comentario sobre el infierno (clicad sobre la foto)

    LA POLÉMICA BATALLA

 

Me gusta la polémica,

me gusta ver cómo se rompe de repente el cursi protocolo en una cena de compañeros de trabajo. Veo con gran placer cómo profesores de institutos importantes, profesionales de éxito se remueven en sus sillas después de haber empezado a llenar sus estómagos.

 

Pasada la primera fase

de comentarios sobre proyectos propios o familiares (ajenos) más o menos ambiciosos, alguna frase despierta el interés por destacar.

 

En cuanto a mí tengo

que reconocer que me encanta explicar el tema de alguno de mis poemas o simplemente un resumen de alguna de mis experiencias. En esas cenas, puedo empezar con un sencillo monólogo aunque impactante para que la atención de los comensales sea total.

 

Puedo comenzar por ejemplo…

con un comentario sobre el infierno. Puedo decir que estoy escribiendo sobre un hipotético cuadro del Inframundo reflejo de cómo los fantasmas se despiertan cuando el aceite frío se junta con el fuego caliente…

 

Es entonces cuando se puede observar

cómo los invitados contienen la respiración, cómo sus ojos se agrandan y cómo su entrecejo se arruga con preocupación: es como si se hablara de algo prohibido.

 

Después de un pequeño trago

de vino tinto prosigo mi relato:

 

"En medio de la luz

que desprende el diablo se pueden ver una florecitas de fuego que son los fantasmas. Esas flores están paliduchas que dan pena verlas, pero aún no marchitas y conservan todavía mucho encanto para recordar, como un tormento insufrible, el mundo de los hombres".

 

"Esas almas en pena hubieran querido,

de buena gana, vivir entre los humanos durante muchos años y, sin embargo, se ven obligados, por un destino fatal, a lanzar, desesperados, sus gritos de condenados".

 

Aprovechando el asombro general

de los concurrentes paso a lanzar alguna de mis arengas favoritas orladas de poesía:

 

"La humanidad tarde o temprano –prosigo-

deberá hacerse oír y ponerse de pie; y, así, erguida, hablará de justicia y luchará contra los fantasmas".

 

"El fragor de esa batalla

se oirá a lo largo y a lo ancho de todos los continentes y llegará tan lejos como el estampido de un trueno que se propaga a la velocidad del sonido, es decir a 340 metros por segundo y alcanzará lugares tan lejanos como nuestra astucia y nuestra conspiración".

 

"De esa forma,

no les quedará a los fantasmas otra alternativa que salir del infierno. Lo ocuparemos y condenaremos a cadena perpetua al mismísimo diablo rojo".

 

"Después del Juicio Final…

iremos todos del brazo, iluminadas nuestras frentes, con canciones en los labios, con la victoria en los ojos, con la paz… entre las manos".

 

Con los hombros relajados,

surge entre los invitados la duda de si todo es poesía o si realmente el mundo se encamina a algo interesante.

 

                                                                          Johann R. Bach

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