18 jul. 2013

Miraba las velas en el horizonte

                 TRISTEZA

En el pueblo así la recuerdan.

Fruncidas las cejas, la más bella entre las bellas subía cada mañana la persiana y desde la sombra, con sus párpados medio cerrados guardando los ojos húmedos,

 

miraba las velas en el horizonte.

 

Las huellas de tantas lágrimas

habían escocido sus mejillas formando con su rojez la forma de una mariposa y dos profundos surcos, por falta de sonrisa arrastraban sus labios hacia una mueca de profundo disgusto.

 

¿A quién le debía

la más bella del pueblo tanta tristeza?

 

Por la noche –todos lo sabíamos-

desabrochaba despacio su blusa de seda y subía sola a la barca. ¿Quién, desde las nubes blancas, le enviaba mensajes de amor?

 

Su nostalgia

jamás fue compartida con nadie que no fuera su amado.

 

En el pueblo así la recuerdan.

                                                                                     Johann R. Bach

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