2 jun. 2016

Los viejos lagartos soñamos con el ritmo de un vals al atardecer, pero después de la cena yo no puedo pasar sin unos minutos de jazz.


MÚSICA DE JAZZ EN LA AURORA

-Buenos días amigo. Hoy has madrugado mucho, pues todavía el sol no ha salido y tú ya estás ahí en tu muro.

-Buenos días amiga. Los lagartos viejos dormimos poco y por ello pensamos demasiado aunque por lo visto eso no es exclusivo de nuestra especie. He estado escuchando un poco de música como cada noche antes de ir a dormir y me he desvelado.
¡Ah! ¿Te gusta la música?

Sí sí. Me gusta oír música a todas horas.
Los viejos lagartos soñamos con el ritmo de un vals al atardecer, pero después de la cena yo no puedo pasar sin unos minutos de jazz.

¿Te gusta el jazz?
¿Qué encuentras de especial en ese tipo de música? Cuando yo era joven me gustaba el rock and roll, luego, ya de mayor me aficioné a los conciertos polifónicos de la música clásica.

No sabría qué decir sobre la música de jazz…
veo que los músicos pueden despacharse a su gusto, con sus improvisaciones y no andarse con contemplaciones con sus nervios, que no se entregan en el andante y en cambio pueden lamentarse o reír en el alegro.

Cuando están tristes
se les ve en su involuntaria expresión de desagrado y –como en el caso de los bajistas- se inclinan sobre el contrabajo; lo palpan con la misma paciencia doméstica que si estuvieran limpiando una col, mientras que junto a ellos los baterías se enzarzan con unas diabólicas vibraciones de platillos.

Yo nunca fui a los conciertos de jazz
porque me ahogaba en la densa atmósfera de humo de tabaco de los locales típicos. Me gustaba sentir el sonido delicioso, por ejemplo de una arpista, casi una niña con falda corta que como una pequeña diosa alegórica y erguida ante el enrejado de oro de la bóveda celeste, estuviera cogiendo estrellas una a una.

A los viejos lagartos nos calma el jazz,
nos hace soportable la ansiedad aunque cuando nos sentimos acosados más por la depresión y el miedo que por la tristeza preferimos la música de Arvo Pärt.

Te prometo escuchar hoy mismo algo de esa música tuya.

Buenos días amigo.
Las campanas de la torre suenan marcando ya la hora del desayuno. Luego saldré otra vez al Jardín a tomar el sol a pesar de que el frío comienza a apretar con sus tuercas.

                                                                  Johann R. Bach

1 comentario:

  1. XANA GARCÍA
    19:26 (fa 4 minuts)

    Sí apreciado lagarto,qué sería de nosotros sin la música .Para cada estado de ánimo hay una ,y no para todos la misma ,si yo tengo un día melancólico no podría escuchar las notas tintineantes del gran Arvo Pär ,necesito algo más alegre ,rítmico El prisma de la luz de su música me viene muy bien para relajarme en momentos de agotamiento .Tampoco sé si la música tiene edad pero he de reconocer que a medida que maduramos el alma se abre al disfrute más profundo de otros tipos de audición musical.Describes el Jazz como nadie ,haces que se respire y sienta .Un texto precioso ,la música es poesía balsámica intrínseca al ser humano ,y tú de poesía,sabes mucho.

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