5 may. 2016

sólo las letras de las canciones y su música son capaces de escribir la noche eterna del Universo en el diccionario de las verdades.


LAS RAICES DEL MANZANO

Buenos días amiga. Has madrugado mucho hoy –me dijo amablemente el lagarto- y no tienes muy buena cara a pesar de que el tiempo de este otoño es menos frío que en otras ocasiones por esta fechas.

No he dormido en toda la noche –contesté al viejo lagarto que se iba acomodando sobre el muro-, he paseado de un lado a otro para aplacar mis nervios y ya ves: la luz de la luna no me ha hecho más joven. En otoño mis sienes se blanqueaban y luego en primavera se oscurecían un poco aunque yo a eso no le daba importancia. Estoy un poco triste porque el manzano que planté el año pasado no ha echado raíces. Ya sabes que no espero a nadie y mucho menos a los hombres, esos salvajes que pelean lejos, en la frontera. Cuando vuelvan encontrarán en mi lugar a una anciana, peinando los cabellos de alguna niña que quiera aprender a manejar su rostro. ¿Quién deseará mi cuerpo? ¿Quién leerá mis poemas? ¿Quién recordará mis diálogos contigo?

¿Qué puede decirte un simple lagarto para disminuir tu pena? Sólo puedo hacer que me escuches un minuto. Lo justo para señalar que en el calor que nos llega del sol no todo es de polvo, soledad y ausencia. No todo es niebla, oscuridad y miedo. En el balanceo sutil del aire, sobre la tierra suena una melodía. Tus manos dejan de estar vacías al acariciar el viento y tus ojos miran y lo ven todo.

Somos y somos lo que no sabemos y es que hay en nosotros una llama viva o su reflejo que es casi lo mismo. Caen los días en un otoño que parece eterno y pasan las cosas entre sueño y sueño. Llega la noche con sus bellos sueños y calla nuestro silencio. ¡Ah! ¡Qué sol tan precioso! Amarillo y mate como un membrillo. Siento mucho lo de tu arbolillo, pero ya hace tiempo que abandonamos el Paraíso del manzano. Déja que te diga cómo lo veo yo:

Todo empezó cuando las inquietas manos del Alfarero crearon un mundo de barro, luego vendría la era del aluminio rojo, la del platino desprendido de las estrellas moribundas y la del grafeno limpiando la mala fama de la negritud del carbón y de las razas. Pasamos del Paraíso del manzano al vientre del desierto donde las gacelas corretean contra el viento para refrescarse; del mar y la luz reflejada en sus olas al espacio exterior sin ruidos y sin aromas, exento del viejo olor del lápiz y sólo las letras de las canciones y su música son capaces de

escribir la noche eterna del Universo
en el diccionario de las verdades.

Pasamos casi sin continuidad de los saberes intranscendentes a los conocimientos tardíos. ¿Es posible que el Alfarero se haya tomado una copa de Calvados?

Lo cierto es que ahora urge pasar de los esfuerzos por calmar la angustia, el miedo y las lágrimas del niño a vivir la ternura de la madurez para reescribirnos aunque sea en el refrito de un nuevo disco duro.

                                                                                                       Johann R. Bach

1 comentario:

  1. XANA GARCÍA
    18:28 (fa 1 hora)

    Cuando se sabe observar la belleza de la vida ,plasmarla en profundos y deliciosos diálogos poéticos ,subsiste a cualquier tiempo ,polvo ,ausencia, en una sinfonía de pájaros eternos clareando el universo. Y ,sí si,siempre hay que vivir la ternura ,la mayor expresión del amor, reescribirnos con todo lo que llevamos dentro como un canto a la esperanza,jamás borrarnos ,apreciado Lagarto

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