25 jul. 2013

Paso revista a lo vivido, escrito y soñado.

 EL UNDÉCIMO MÚLTIPLO DE SIETE

 

Encerrado en casa,

como desde una atalaya, miro cómo introduce sus hilos dorados la luz de la aurora.

 

Paso revista a lo vivido,

escrito y a lo soñado

como un pobre poeta.

 

A la edad que tengo,

a punto de alcanzar el undécimo múltiplo de siete, me parece que estoy a punto de entrar como un miembro más de las filas de ancianos.

 

Fascinado por las montañas

y las nubes que las rodean, me olvido de mis propios problemas y me siento un vecino más de esos gorriones que me visitan cada mañana para recoger en sus picos las migajas de pan seco que les dejo en mi terraza.

 

Abandonada mi profesión oficial de médico,

me dedico a disfrutar de la vida observando los cielos y el interior de mí mismo, a recibir desinteresados mensajes de amor y aliento de Pilar la misionera y a escribir lo que ahora llaman microrelatos y que en otros tiempos los conocíamos como telegramas.

 

Con el pretexto de no tener cargas familiares,

intento llegar a un acuerdo,

día tras día, con alguien con disposición

a compartir lo único que tengo: mi soledad.

 

Burlándome del gran talento

de dirigir y gobernar (a comunidades enteras) que suponía yo tener, me conformo con ser un humilde poeta, designado por mi destino.

 

                                                                                 Johann R. Bach

 

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