24 may. 2013

Los libros vigilaban tus manos, el piano permanecía mudo ...

          RECUERDOS  DEL  FARO

¿Recuerdas?

Éramos antiguas soledades, restos de vida, aún jóvenes como el aire junto al faro y nos entrelazábamos buscando calor cuando la noche entró en la sala adormecida arrastrando el silencio a pasos lentos,

 

los libros vigilaban tus manos,

el piano permanecía mudo en espera de tus caricias y tus besos eran tan quedos que una herida sangrar se oiría.

 

Rodaba en esos momentos una palabra insólita,

caída como una hoja de tu Otoño; pensamientos suaves tocaban tu frente despejada de arrugas tal manos frescas ¿Por qué caricias misteriosas como las primeras te hacían palidecer dulcemente?

 

Tus ojos parecían dos semillas

de luz entre las sombras blancas de una luna tras la ventana; había en mi alma un gran florecimiento cuando en mí los fijabas rompiendo la quietud del sofá con tus suspiros y tus manos asidas a la juventud.

 

¿Un ensueño entrañable?...

¿Un recuerdo profundo?...

¡Fue un momento supremo! ¡A las puertas del Mundo!

 

                                               Johann R. Bach

 

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