23 may. 2013

Buscábamos un nuevo comienzo, un resurgir de nuestra antigua alma

EXCURSIONES EN CAMIÓN

 

¿Te acuerdas Marta?

Cuando los tíos y primos cantaban sobre el camión de Vuelta a Cadaqués, en cómo exaltados al llegar a Llançà exclamaban ¡Visca la Península! La Guardia Civil creía que era un viva a la Península Ibérica de la Dictadura.

 

Nosotras aún siendo niñas

ya sabíamos que se referían a la Península del Cap de Creus. Nos conformábamos con una idea íntima de nuestras montañas, puertos y viento de Tramontana; olíamos a humo signo de nuestra humilde excursión; oíamos el eco de nuestras voces, como un juego, volver de los recovecos pétreos.

 

Buscábamos un nuevo comienzo,

un resurgir de nuestra antigua alma, exhumada de la carne y de los huesos, que continuara el viejo relato del abuelo marinero como una melodía que nos llamaba a tomarnos de la mano en círculo.

 

La niebla era rara –y aún lo es- en la Península,

pues los fuertes vientos limpian el cielo y, nítidamente, reconocíamos desde lejos nuestro hogar.

 

Muchas veces estallaba el mal humor

porque nada parecía suceder entre los sufridos habitantes de Cadaqués: el mundo que se retiraba como la marea volvía dos veces cada día, las rachas de viento huracanado participaban de nuestra inquietud, las voces de los niños reunidos en la iglesia buscaban una cima en sus cantos.

 

¿Recuerdas Marta? Fue una época

en la que lo que importaba no era el relato en sí, ni tampoco los sucesos, sino las escenas apenas hilvanadas del nacimiento del instante: lo que importaba era el punto en que nada importaba: el plantar cebollas en el huerto, la hectárea de olivos, la viña y las zarzas donde recoger la moras.
 
                                                                              Johann R. Bach

 

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