20 may. 2015

Siento el hormigueo placentero por todo el cuerpo que de durar demasiado me volvería loca




EL CORTO PLACER DEL SUEÑO

Respiro hondo
y montada sobre mi particular caballo alado soy la Amazona de Platino y a la blanca crin de mi Pegaso me aferro.

Respiro el aire limpio de la mañana
y el olor de terciopelo y las martas, el sudor de mi hermoso corcel, el heno pisado, los vapores que suben de la tierra.

Hierbas y flores menudas,
tamiz gemado que puedo ver desde arriba, cuando en círculos magnificente

observo mis dominios,
la pradera, los arbolillos, el riachuelo que apenas si puede alcanzar el mar, la liebre escurridiza.

El corazón me late con fuerza.
Y ahora, en estos momentos, me siento Dueña y Señora del mundo y de la gente.

Todos dentro de mi círculo,
pendientes de mí –el placer supremo de una mujer que ha sido menospreciada-,

esperando cómo me pierdo y regreso,
cómo mi vuelo se va ciñendo sobre todas las cosas como si las pudiera tomar una a una.

Mis ojos son como saetas,
mis manos son ahora más fuertes y un vértigo dulcísimo me abruma. Cielo y tierra son uno, árboles y nubes, la hierba y la piel arisca de mi caballo.

Cierro los ojos para no ver nada
que me pueda embriagar y una fuerza se me lleva hacia abajo, hacia el pozo de la nada, y bajo como un relámpago.

¿Cuál es la voluntad que rige mi destino?

¿Cuál es la fuerza oscura
que me lleva de un gradiente a otro como si fuera la Flor de los Vientos -la Pulsatilla anémona– nacida en la arena de una cálida playa?

¿Qué hilos
mueven las alas de mi montura? ¿qué fuego puede calentar tanto la sangre de mi cuerpo?

Siento el hormigueo placentero
por todo el cuerpo que de durar demasiado me volvería loca y aún así no quiero despertar,

dar por acabado el vuelo;
volver a colocarme el delantal y preparar tres rebanadas de pan con miel para que los chicos coman algo antes de ir a la escuela.

¡Aquello que hace olvidarnos
de nuestra soledad, dura siempre tan poco!

                                                            Johann R. Bach


1 comentario:

  1. Cuenta las fantasias del sueño, la galopada sobre el corcel, la vista imponente, la atencion de todos, y cuando despierta, tiene su orinal cogido de la mano. Viene el baño de realidad.

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