22 may. 2015

Con barro en los zapatos ha mirado a las flores y se ha preguntado por su joven amor:


BARRO EN LOS ZAPATOS DE TÍA CINTA (fragmento)

Hoy ha regado tía Cinta las margaritas.
Con las primeras sombras sobre el jardín ha visto como se enderezaban al recibir el agua que les da vida.

Por el contrario,
las caléndulas se cierran al ocultarse el sol. El San Juan de noche se abre y y su tallo se eriza

y su desazón
es un gusano viscoso con vocación de serpiente. De desasosiego ella también se hace serpiente.

Hace un falso movimiento con las caderas
y se araña con los pinchos del oloroso rosal.

Siempre pensó
–inducida por el mundo superficial de la publicidad- que era diferente: se engañaba.

¿No era bastante el cinc
que corría por sus venas y aquel vapor de amoniaco para acercar un corazón duro –el suyo- a aquel corazón que se tenía momentáneamente por tierno?

Di ahora
-piensa mirando las flores de la terraza- que eres una mujer más entre las que se encuentran prisioneras de un destino desalmado y

reza para que el Ángel
que ha llegado, inocente, comprenda estos difíciles meandros de la sangre y limpie con su propia lengua las heridas de tu cuerpo.

Reza, para que puedas
con una sonrisa intrascendente llevarle hasta esta terraza ardiente donde las cosas y sus diecisiete años son simplemente como son.

En tía Cinta no cuaja el olvido.
Aún humea el fuego de la noche anterior y la excitante titilación que no cesa la convierte en fuente.

¿Por qué le vuelve ahora,
exacta a la memoria, aquella mañana de hace diez años?¿El olor preciso de la calle, el barro de los zapatos, los tablones, los obreros, la lluvia, la humedad?

Entre gritos la encontraron con vida
entre los escombros de la casa arrastrada por la corriente de barro. Sí, con vida, pero su marido no tuvo la misma suerte: ya no volvió a caminar…

¿Busca la tía Cinta un subterfugio,
haciendo un paquete grande? y para no pudrirse dentro de él recuerda una cosa difícil de olvidar:

cómo se vivió aquel terremoto en su calle,
la lluvia y el barro; cómo se truncó su vida amorosa.

Hoy ha regado la tía Cinta las margaritas.
Con las primeras sombras sobre la terraza ha visto como se enderezaban al recibir el agua que les da vida.

Con barro en los zapatos
ha mirado a las flores y se ha preguntado por su joven amor:

Vida mía, ¿de dónde surges?
¿Qué afán poderoso puede despertarte en el más imperceptible poso duro de mi cuerpo?

                                                               Johann R. Bach

5 comentarios:

  1. "El desasosiego en ella también se hace serpiente"El recuerdo de la tragedia que truncó su vida amorosa ,justo ahora se entremezcla con las preguntas hacia su joven amor ,un Ángel al que reza como si fuese su Ave Fénix, inquieta ,dudosa y con barro en los zapatos. Inquietante se queda uno a la espera de más...

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  2. ¿CÓMO NO VA A QUEDAR INQUIETA Y DUDOSA CON TANTO BARRO EN LOS ZAPATOS? MÁS, SU ÁNGEL, LE HARÁ LEVANTAR EL VUELO E ILUSIONARSE.

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  3. ¿CÓMO NO VA A QUEDAR INQUIETA Y DUDOSA CON TANTO BARRO EN LOS ZAPATOS? MÁS, SU ÁNGEL, LE HARÁ LEVANTAR EL VUELO E ILUSIONARSE.

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  4. ¿CÓMO NO VA A QUEDAR INQUIETA Y DUDOSA CON TANTO BARRO EN LOS ZAPATOS? MÁS, SU ÁNGEL, LE HARÁ LEVANTAR EL VUELO E ILUSIONARSE.

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  5. ¿CÓMO NO VA A QUEDAR INQUIETA Y DUDOSA CON TANTO BARRO EN LOS ZAPATOS? MÁS, SU ÁNGEL, LE HARÁ LEVANTAR EL VUELO E ILUSIONARSE.

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