4 ago. 2014

...si este lago es revelación en la Frontera de lo Atroz, es también el caos antiguo y sin tiempo, el caos donde vive,

A JORDI PUJOL

 

Hoy amanece suavemente

en este rincón del mundo junto al lago de Sotllo cerca de la cumbre de La Pica d'Estats.

 

Todo aquí es limpio;

de una rigidez y silencio que hace las cosas lejanas, indescifrables, en perpetua metamorfosis de niebla atravesada por

 

ojos que huyen eternamente.

 

Ayer anduve, ascendiendo,

por caminos oscuros y serpenteantes de geometría desconocida para mí, y como todas las puertas hacia la cumbre estaban abiertas y

 

nadie impidió mi visita 

me hallo, ajeno ya a mí mismo, en la antesala primera de esta escalada del gran edificio.

 

Se ha abierto el techo que imita, a menudo,

a un cielo de nubes minerales entre planetas inmóviles; la luz, que no puedo sospechar su origen;

 

las paredes -oscuras laderas sin vegetación-

y el suelo de piedra pizarrosa, fría, completamente opaca; la quietud del agua del estanque del Sotllo,

 

la absoluta quietud.

 

Siento y sin posible fuga,

que este pequeño lago, casa de enigmas o asilo de inocente ignorancia, es la agonía de una vida que antes admiré,

 

su vientre 

o corazón extraviado en la quietud; su ritual y comunión con los desaparecidos.

 

Pues si este lago es revelación

en la Frontera de lo Atroz, es también el caos antiguo y sin tiempo, el caos donde vive,

 

en eternidad el grito de Libertad;

la niña de las niñas; que devora a los hombres, que son ya delirio, por piedad o por secreta alquimia

 

analogía de la Lluvia.

 

Yo también te admiré Jordi,

bebí en la copa de tu ilusión y viví los mejores años de estas cumbres.

 

                                                                Johann R. Bach

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