19 mar. 2014

El cielo de Cadaqués, con su ojo de oro me miró mientras fui niño...

EL CIELO DE CADAQUES

 

El cielo, el cielo de cadaqués,

con su ojo de oro me miró mientras fui niño, y comprendió mi humildad, y lanzó mi cuerpo fugitivo por la sombra como quien

 

despistado y desolado huye

de un vigilante que en sí mismo lleva.

 

¡Oh sed de amor!

-¡oh Cadaqués, prendado de cuanto vives, el Universo te admira!- No comprendo

 

el porqué de mis quejas

ya que demasiado bien me ha tratado el mundo permitiéndome

 

mojar mis pies en tu mar.
 
                                               Johann R. Bach

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