3 feb. 2014

Me coloco inadvertido sobre la quilla de tu nave...

BREVE ORACIÓN NOCTURNA

 

¡Oh Noche!

De tu sencillez no obtuve más que la apariencia perfumada de los vuelos parabólicos de pájaros inaprehensibles mientras que a la lavanda le bastaba con esconderse tras las sombras.

 

Nada de lo más frecuente

exigía el movimiento excepto tu mano ávida de polen que se abalanzaba sobre mi frente con los remolinos de una lámpara sostenida por la Flor de los Vientos.

 

¡Oh noche!

Mis sudores de cordero negro provocan sarcasmo. Mi angustia se acrecienta con súbitos consentimientos cuyo rumbo no consigo mantener, aunque sabes que me gusta ese verso que escribes mientras la tierra calla.

 

Me coloco inadvertido

sobre la quilla de tu nave hasta la fecha florida en que enrojezca mi ceniza como silueta cosida a la penumbra.

 

¡Oh noche!

No he podido traducir al idioma galáctico el poema a partir del cual aparecieron en mí los deseos íntimos de los tiempos puros de la fuga.

 

Saludo a todos

aquellos que marchan seguros de tener el corazón limpio, bajo tu silencio meditado -carnal subsidio y fruta-, junto al término del poema.

 

Mañana pasarán erguidos

bajo el viento masticando instantes que se pueden enhebrar uno por uno.

                                                                      Johann R. Bach

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