5 feb. 2014

El simbolismo del amarillo en las flores y en las arañas

AÑORANDO EL DIA DE SAN JUAN

 

En nuestro mar

si el día de la Candelaria ríe el invierno aún vive. Y hoy 4 de febrero de 2014, en los campos se respira la fragancia de las raíces y el moho,

 

ningún frescor a salvo fluye

por esos humildes arroyos cuya fuente es la tierra, la tierra y no nuestros sueños;

 

cerrados están los ojos del paraíso,

pero no pueden del todo matar los colores del mundo hibernal: los almendros han tendido al sol sus flores.

 

El aire

que baja de las nevadas cumbres corta la piel, la mar parece una piscina y brilla como un diamante bajo un melancólico cielo.

 

Gris es ese aire

y silencioso como la calma abismal de la mar. Un solitario pájaro canta desde el lejano tiempo y desde otras ramas; mas ese evocador silencio duerme, inmutable.

 

No hay cura para tanta belleza.

 

Sin embargo, añoro el día de San Juan,

el más largo y rezagado día que el tiemplo ensambla entre dos sueños.

 

Es un día para madrugar,

salir a recorrer los caminos y recoger de sus márgenes las flores de la hierba de San Juan y ver cómo

 

una araña con rayas

parecidas a la tinta china amarilla huye, mancha tras mancha, por el inmaculado día.

 

Por la noche,

después de haber puesto a macerar las flores en aceite de oliva prensado en frío las hogueras encenderán el cielo hasta el amanecer.

 

El día de San Juan –añorado- es,

sin duda, el más optimista del año.

 

                                                                     Johann R. Bach

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