26 ene. 2014

Sus fuerzas se habían agotado como semillas que no germinarán.

EL VOLUPTUOSO DANIEL Y SU COMPLEJO DE PIGMALIÓN

            

Ayer los vi detenerse

ante la puerta bajo la ventana; serían las siete; Daniel acompañaba a Georgina. Tenía el aspecto de Elpenor, un poco antes de caer y matarse, pero no estaba ebrio de alcohol.

 

Hablaba con rapidez

y ella miraba con impaciencia hacia la ventana buscando mis ojos; le interrumpía a veces para decirle algo que yo no podía oír.

 

Comprobó que yo les observaba.

Entonces la besó. Él murmuraba algo mostrando un libro en la mano mientras la acariciaba con la otra.

 

Luego subieron, me besaron,

con ojos interrogativos esperaban que los reprendiera por alguna causa de celos.

 

Yo les dije: "escuchad esto…"

(Era la Serenata de Hayden). "A la luz de la luna las estatuas se doblan a veces como el junco entre los frutos vivos…"

 

"Las estatuas como éstas

que tenemos en casa y la llama que quema al hombre se vuelven frescas adelfas…"

 

"la llama que nos quema

también a todas las del coro, quiero decir…"

 

Fue la luz… sombras de la noche…

quizá aquella noche abierta, granada azul, con oscuros senos, nos llenó de estrellas sobre las alfombras,

 

cortando el tiempo,

y sin embargo las estatuas en aquella noche no se doblaron, dividiendo el deseo en dos, como las amebas antes de intercambiar su núcleo.

 

Y la llama se volvió beso

en los miembros y sollozos y después tierna hoja que arrastra el viento. No se doblaron como a veces hacen y no se volvieron ligeras con un peso humano.

 

Agotadas nuestras salivas

hasta el punto de que nuestros labios secos parecían ventosas, yo no quería olvidar aquella noche.

 

Daniel había caído en el sopor de Elpenor

y sus fuerzas se habían agotado como semillas que no germinarán. Había tomado el derrotero de los hombres que quieren más sexo del que tienen y pueden.

 

El abrazo con Georgina

intercambiando nuestros deseos como núcleos de amebas fue el final como una secuencia interminable.

…………………………………………..                       Johann R. Bach

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario