19 jun. 2012

POCO ESPACIO PARA EL RENCOR. Poema original de Elisa R. Bach (www.homeo-psycho.de)

POCO ESPACIO PARA EL RENCOR

 

Desciende la mañana en Cadaqués

abierta como las alas de las gaviotas.

Los manzanos y los membrillos maduran

en los huertos los zumos ácidos del sol;

los animales están inquietos y

 

bajo la lenta vid emparrada de las nubes,

 

llenas de fríos agujeros azules,

la indiferencia cruza la mañana

con una larga cola somnolienta.

El pequeño puerto es un enjambre

de criaturas que acuden al mercado

 

entre diminutas gotas de agua de cielo,

 

las paredes de las casas se estremecen

como un corazón sordo

que deambula entre la gente sin ánimo

siquiera de comprar música como alimento.

La gente lleva aún a esa hora

 

el olor a jabón en sus manos

 

y la locura azul en sus ojos (dentro,

sobre un halo de luz, racimos de ansiedad,

oscuras lágrimas). Pero hoy es ya hoy,

más que nunca. Y la esperanza crece

y crece con el paso de las horas:

 

es la pureza de la alegría la que corta con

                                                   hiriente laurel.

 

Demasiado ligero para izar la carga,

el odio, con su juego de trapos de color

se desliza entre las fisuras de algunas bocas

negándose a admitir la luz y busca

los pocos rincones oscuros de las calles

 

donde aún no llega el azul del mar.

 

Al mediodía ya sale del campanario

la profunda respiración de la tierra.

Es la señal que viene del más allá,

del otro lado de la luz, flotando

como oleaje entre sueños. ¡Mira la gente!  

 

Parecen vivarachas libélulas con rayos rizados

                                                                   de color.

                                     Elisa R. Bach
                            www.homeo-psycho.de

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