21 ago. 2015

Su voz sustituye a los objetos de la habitación,


BESOS EN EL ESPEJO (fragmento)

¿Qué soñaste anoche amor?, le pregunto.

Ella se queda con la mirada perdida.
"Luego te lo cuento; o mejor lo hago ahora. Aquel doctor era un tipo más bien excéntrico; su esposa había fallecido hacía ya tiempo y, por supuesto se rumoreaba que precisamente era de cáncer. Antes de que llegara el resultado de la biopsia, el tipo me pidió que me casara con él".

Me echo a reír.
Por otro lado, no me gusta que parlotees sobre un asunto como ése. No es por nada, pero después resulta difícil, un poco embarazoso, volver a hacer el amor. Te quedas como una isla de amatista surgida del mar. Cuéntame otra cosa amor. Ayer me decías entre beso y beso que tú no vives sino que existes; sé que, cuando avanzas de espaldas por el pasillo de tu memoria, te tropiezas, te arañas, te golpeas, pero no puedes evitar encontrar algunos sitios transparentes en los que tú eres verdaderamente tú y no una simple mujer madura, una funcionaria solitaria sin futuro alguno que vive bajo la tierra a cientos de metros de profundidad bajo los cimientos de la ciudad, en este cubo luminoso de tu apartamento.

Háblame de tu marido o, como es natural, de tu primera experiencia sexual o de la primera vez que hiciste el amor. Sí, sí ya noto cómo sonríes en la densa oscuridad. Rozo tu cara con los dedos y estás sonriendo de verdad. Nos echamos a reír los dos. Me dices que no tiene importancia cuándo y con quién lo hiciste la primera vez. Pero, si tengo un poco de paciencia, me podrías contar algo mucho más interesante, a saber, cuándo te besaste con alguien la primera vez. Te pregunto mientras mi mano continúa recorriendo sin prisa, con la voluptuosidad de un ciego, el contorno de tu cara. Noto cómo se mueven tus labios. Atrapas con los dientes, suavecito, uno de mis dedos.

"Cuando era pequeña me besaba en el espejo. Un día estaba sentada sobre la pierna desnuda de mi tía, sentía su calor en mis genitales y un hormigueo desconocido para mí me recorría el cuerpo hacia arriba. Mis ojos se fijaron en su boca, la boca más bonita del mundo. La besé. La volví a besar y sin saber por qué intenté introducir mi lengua entre sus labios. Ella apartó la cara, pero aquel hormigueo no desaparecía sino que era como si una mano me acariciase la barriga y el pecho. Empecé a moverme suavemente sobre la ardiente pierna de mi tía. Intenté de nuevo besarle en los labios. Ella se apartaba consciente de lo que estaba sucediendo, pero sorprendentemente cedió y su lengua fue la mía. Noté como se erizaba el vello de sus brazos. Sentí entonces unas punzadas fortísimas en mi vagina, hacia arriba como si me clavaran un objeto contundente. Abrí la boca como nunca lo había hecho y sus labios se apretaron fuertemente contra mi labio superior y supe que ella sentía lo mismo que yo. Yo no debía tener más de siete años.

Ya ves amor, las mujeres conocemos la sexualidad muchísimo antes que los hombres, pero nadie habla de ello.

Acabas de perforar, con tus colmillos, mi carótida y siento en la boca el sabor a uva de tu primera experiencia sexual. Tomo distancia y miro con atención lo tiernos que son ¡¡¡el uno junto al otro!!! El rostro de Martina se vuelve hacia arriba, no finge el éxtasis, el labio superior se contrae y deja sus dientes en una sonrisa forzada, le abraza con todas sus fuerzas…, ama la locura del futuro escritor.

Su biografía podría ser estándar: guardería, escuela primaria, instituto, facultad. Está en el cuarto curso de Filología porque se ha dedicado durante tres años a leer y escribir. No se le pasa por la cabeza pensar qué hará después. Si alguien le dijera que va a ser profesor en una modesta escuela privada de la periferia de la Capital, donde no ha de pasar por un concurso u oposición, lo miraría con lástima. Lo mismo haría si le auguraran un brillante futuro en el mundo de las letras latinas. Por el momento vive de la ayuda de sus padres, de pequeños trabajos en una editorial como corrector, lee, lee y vuelve a leer. Su trabajo es entusiasmarse. Escribe poco porque de momento padece la enfermedad del perfeccionismo el cual bien pudiera haberse contagiado de mi preciosismo sobre el lenguaje.

Dios mío no me saturo de ti. Nos hemos despegado otra vez. Tú te levantas y vas al baño. Llevas sólo una camisa de hombre que te llega hasta la pantorrilla. El ruido del agua del baño enturbia cualquier atisbo de pensamiento. Tú eres dócil, eres dulce en nuestros momentos de pasión, no quieres imponer tu personalidad, no tienes ningún gesto de iniciativa, pero respondes con ternura y firmeza a todos mis gestos.

Me coloco detrás de una manzana del cestillo y empiezo a  mordisquearla. Vuelve Martina a su lado, con su vestido, como la vela de un barco. Apaga la luz y se mete en la cama. Tiene las manos húmedas. Heladas. Yo sigo comiendo la manzana a oscuras y, de repente, la oigo hablar. Su voz sustituye a los objetos de la habitación, tan presentes hasta ahora junto a ellos dos y de los que no ha quedado más que ceniza.

"No insistas, tampoco me importa demasiado lo de tu marido –dice él- ya adormeciéndose. Ya sé que era alcohólico y que lo abandonaste tras siete años de matrimonio. Siete años de infidelidad. Sé lo mal que lo pasaste mientras arrojaba por la ventana tus novelas y tus poemarios editados con tantas y tantas dificultades. Sé que al final te divorciaste de él…, hace cinco años…

¡Se han dormido! Tengo que buscar un lugar seguro para proteger mis patas de alambre… allí donde la luz del alba que apunta por la ventana no delante mi presencia y espero que no se enfaden por haber mellado una de sus manzanas.

                                                                                         Johann R. Bach

3 comentarios:

  1. COMENTARIO DE ROSALVA

    Una manzana deliciosa, es una delicia leerte, lo saboreo porque la imaginación despierta en cuanto empieza la lectura de tus letras.
    Gracias Joan.

    ResponderEliminar
  2. Muy conseguido este relato sobre la primera experiencia sexual y el primer beso, pues cuenta desde una perspectiva de ella, cuando se produce, antes de lo que pensamos, y lo narra, con buen gusto, pero intensamente. La decepcion con su primer marido, con disputas, es ya el mundo real.?julio.

    ResponderEliminar
  3. COMENTARIO DE GRISELDA

    Si te soy sincera esta vez me ha escandalizado un poco la edad de las protagonistas. Un beso Juan

    ResponderEliminar