18 ago. 2015

conoces muy bien estos aspectos gracias a tu propia experiencia.


UNA ISLA BOSCOSA EN EL MAR (fragmento)

Estoy encaramado en la balda superior de la librería, sobre tu libro preferido "La Montaña Mágica" de Thomas Mann. Agito torpemente mis patas, que llegan hasta la lámpara del techo. Veo a mi víctima atravesada, paralizada, incapaz ya de resistirse. Sin embargo, está viva, con su memoria entera, gelatinosa, perfecta para ser ingerida. Al final de la noche, de esta mujer que ahora tiene el rostro contraído de placer, quedará tan sólo un caparazón seco que se columpiará en mi red reluciente.

Pero no me gusta ocuparme del aspecto técnico de la captura y el apuñalamiento. Supongo que conoces muy bien estos aspectos gracias a tu propia experiencia. Te puedo sugerir que, ahora que has llegado hasta estas líneas, cierres los ojos unos minutos, respires hondo varias veces, te acaricies con movimientos circulares tu vientre y que recrees en tu mente todos los detalles de la más hermosa (o de la última) noche de amor que hayas vivido…

Ahora abre los ojos. Todo está en orden. Si no describo esas dos bellas desnudeces, nada ofenderá, asombrada lectora, tus preceptos morales. Ella se encuentra ahora en la postura convencional, inevitable, con la cabeza apoyada en el pecho de él, que la abraza por el hombro. Me apresuro a instalarme de nuevo en el lóbulo parietal izquierdo, ahí donde la más mínima lesión provoca afasia, agrafía, y alexia.

Ahora, inmediatamente después de apagar el televisor te acaricio. Tus pechos, los músculos de tus hombros… ya me dicen poca cosa, como si fueran unos objetos parecidos a la superficie áspera de la sábana. Al mismo tiempo, tu mente, tu naturaleza, tu ser más profundo aflora a la superficie como si del agua intensamente azul del océano se elevara una isla boscosa, con animales, pájaros, flores y libélulas. Al dejar de ser mujer, surge en ti la mujer, la criatura intelectualmente más fértil del Universo. Empezamos a charlar. Eso es lo que haremos hasta las ocho de la mañana.

Nunca, desde que estoy contigo, he podido pegar un ojo en toda la noche. Te he contado películas que me habían impresionado, chistes, con requiebro corto para sorprenderte y luego he pasado a las confesiones amorosas. Me vuelve loco que tú sepas escuchar, que estés siempre atenta aunque no siempre te perciba indulgente.

Si no te hubiera encontrado amor, no sé qué habría sido de mí.

                                                             Johann R. Bach

2 comentarios:

  1. COMENTARIO DE GRISELDA

    Realment es un exito grande que un hombre pueda hablar "despues" , y menos durante toda la noche , a la inversa es mas normal

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  2. ERES UN GRAN ESCRITOR. SABES LLEGAR EL SENTIMIENTO A LA PERSONA QUE TE LEE. >_<

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