5 ago. 2015

sólo sonreía cuando iba de paseo con los niños


Tres arrugas horizontales
en la frente de l'Oncle Vicenç

L'Oncle Vicenç era capitán de la Marina Mercante,
un capitán serio, transcendente, como todos los antiguos marinos, y nos visitaba en contadas ocasiones, pero era un gran amigo de los niños y cada vez que pisaba el puerto de Barcelona nos llevaba al Parc de La Ciutadella a ver los enjaulados animales.

Destacaban en su frente tres arrugas horizontales,
de lado a lado, que le daban un aire de preocupón; su naríz recta y algo grande y su barba poblada ya de canas eran los elementos que más sobresalían. Cuando hablaba gesticulaba exageradamente con sus grandes manos y al compás de unos ojos de apariencia asustadiza como los de los caballos.

Mi madre decía de él
que sólo sonreía cuando iba de paseo con los niños. A mí siempre me dio la impresión de que no era pesimista sino previsor, que no es exactamente lo mismo. Recuerdo que nos enseñaba a manejar cometas y que nos mostraba las cartas marinas en las que tenía marcados con puntos rojos los puertos donde habían nacido cada uno de los miembros de su familia. Yo no entendía nada de nada, pero me gustaba que –con sus ojos desmesuradamente abierto como dando a entender lo misterioso del relato- me explicara cosas de sus viajes por el mar.

Un día me regaló una libreta
encuadernada al estilo veneciano y me dijo que escribiera cosas en él. No lo hice nunca porque en el colegio las libretas pautadas eran obligatorias, pero lo conservé. Siendo ya un poco más mayor, se me ocurrió abrirla. Era un día de lluvia y hacía un poco de frío. Me llevé una sorpresa mayúscula cuando vi que en su interior, entre las hojas había un billete de quinientas pesetas una verdadera fortuna por aquel entonces.

Pero aquel no era el último tesoro escondido
entre las páginas en blanco de aquel el cuaderno. En efecto, en la primera hoja había un escrito que no comprendí hasta que fui ya muy madura:

"Quién sabe qué otras desventuras
me traerán los años,
pero sintiéndoos cerca,
sin duda me ayudáis a consolarme…

Nunca, nunca –espero- sabréis cómo me ilumina
la sombra que se pone a mi lado, tímida,
cuando ya nada espero…

Y… sin embargo,
busco en el horizonte un rostro feliz, una enfurecida tierra, un desmedido mar que me ayuden a tomar el cielo por asalto.

Busco algo en el mar
que no supe encontrar en ningún puerto, algo de minuto en minuto, como en un sencillo secreto".

En aquellos escuetos versos
estaba la esencia de l'Oncle Vicenç, uno de los más queridos, valenciano como garantía, marino por vocación.

                                                           Johann R. Bach

4 comentarios:

  1. Me llama la atencion, tomar el cielo por asalto, que el insigne Coletas lo empleo como una originalidad, y ha sido utilizado por varios literatos. Los puntos rojos del mapa se referiran , propio de los marinos, en cada puerto una mujer.

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  2. Así es Julio. En cada puerto una mujer.
    La frase de "tomar el cielo por asalto" es de Karl Marx haciendo referencia a la imposibilidad de supervivencia de La Comuna de París en 1870. Era una metáfora cariñosa hacia el pueblo de París a pesar de que él sabía que aquella revolución era imposible, como así resultó

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  3. Será en cada puerto una mujer, pero mirándolo inocentemente por asi decirlo, me parece un cuento precioso. Lo siento si me desvío del tema , pero tengo una imaginación extraña. >_<

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  4. COMENTARIO DE XANA

    Me ha encantado este marinero de vocación que busca los puntos rojos, como buen marinero una mujer en cada puerto y ese estupendo poema incomprendido cuando una es menor:"

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