11 jun. 2015

no necesita provisiones ni ocultar sus almendrados ojos.


AMANDA BLUES

Está sola Amanda, la de los labios alegres.
La Diosa del Puerto Atlántico. Para seguir caminando se muestra despegada de las cosas. No lleva nunca bolsos grandes ni gafas oscuras:

no necesita provisiones
ni ocultar sus almendrados ojos.

Los días pasan duramente para Amanda
La Diosa del Puerto y al final de la tarde piensa en lo sucedido, en aquello que le hizo doblar otra esquina en su vida,

ya muy pocas cosas la conmueven:

el acierto imprevisto de las olas
del que pudo vivir su propia vida en el seguro azar de amar y tomar conciencia de un Universo de Besos parece buscar el olvido;

así, naturalmente, pobre aunque sin deudas,
ni banderas incomprensibles para una sociedad que se hace llamar feliz en su calle Amanda la Diosa del Puerto llora ante el televisor.

¡Amanda, Amanda! La de los labios rojos.
Como en un grito dijo amor y se poblaron sus cejas de ceniza. Aún tan joven y viuda ya con dos criaturas que piden crecer con su mirada.

¡Amanda, Amanda! La Diosa del Puerto
con la paz y su amor entre las manos

había dicho, con ilusión,
la noche anterior la palabra mañana. Los ojos se le anegaron de lágrimas por el presente y

ya sólo tiene sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo, un camino de cielo borrascoso.

Soledad y recuerdo,
dos palabras que suelen apoyarse en los hombros heridos de una mujer que sólo aspiraba, como la Diosa del Puerto que era, a amar y ser amada.

¡Amanda, Amanda! La de los labios alegres.
Todos saben que no quieres renunciar a aquello para lo que has nacido y que con los años precisos te preparaste para vivirlo.

¡Amanda, Amanda!
Para seguir tu camino deberías aceptar que la vida se refugie en una habitación aunque no sea la tuya.

La luz se quedará, sí,
siempre detrás de la ventana y al otro lado de la puerta escucharás los pasos de la noche y la música de blues como consuelo.

Sabes que es necesario
aprender a vivir en otro mundo, en otro amor, en otro tiempo. Tiempo de blues en la penumbra y olvido:

Dicen que tu tristeza Amanda,
aún siendo inconsolable, sólo ha de durar dos años.

                                                                  Johann R. Bach

1 comentario:

  1. "¡Amanda, Amanda! La de los labios alegres.
    Todos saben que no quieres renunciar a aquello para lo que has nacido y que con los años precisos te preparaste para vivirlo.

    ¡Amanda, Amanda!
    Para seguir tu camino deberías aceptar que la vida se refugie en una habitación aunque no sea la tuya.

    La luz se quedará, sí,
    siempre detrás de la ventana y al otro lado de la puerta escucharás los pasos de la noche y la música de blues como consuelo.

    Sabes que es necesario
    aprender a vivir en otro mundo, en otro amor, en otro tiempo. Tiempo de blues en la penumbra y olvido:

    Dicen que tu tristeza Amanda,
    aún siendo inconsolable, sólo ha de durar dos años.",Amanda,el tiempo es relativo en algunos momentos,pero cuando la tristeza empapa el alma destruye ,dos años de blues pueden secar un corazón.Buffff,impacta!!!

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