8 ene. 2015

el deseo, mano de hierro, que mantiene el timón,


EROS

Todo sucede
como si descendiera del brazo de los pulpos el armazón, la carne y las costillas del navío que vuela sobre las volutas de la tormenta:

es la permanencia del deseo;
el deseo, mano de hierro, que mantiene el timón, ferozmente lanzado hacia las playas de las ligeras lanas de tu vestido.

Arrodillado
-con música de jazz en mis oídos- entre tus piernas como el centauro Quirón

mis ojos de té –entornados-
descendían como un imán al centro más ardiente de tu cuerpo. 

                                                              Johann R. Bach

1 comentario:

  1. Guauuu,arrebatador eros!!!No sé como no lo había leído antes,es elixir de la vida

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