26 nov. 2014

No se les ocurrió (a los poetas chinos) estudiar el genio de las ciudades y sus ejércitos

EL GRILLO Y VIEJO POETA CHINO

 

                                   Fue bailarina y geisha cantante

                                   y ahora es la mujer de un inconstante

                                   que vaga por el mundo y no regresa.

                                   Un lecho vacío es insoportable.

                                                                - ANÓNIMO CHINO -

 

Los viejos poetas chinos animaron

con genios todos los objetos perceptibles, incluidos los minúsculos insectos provistos de un mínimo corazón,

 

dándoles nombres y adornándolos

–no sin antes echar unos buenos tragos de vino- con los atributos de los bosques sagrados,

 

Los ríos, las montañas,

-y sus vericuetos para llegar a culminarlas- los pequeños estanques y pueblos minúsculos que no figuran en los mapas y

 

con cualquier cosa

que sus sentidos, muchos y más agudos, pudieran percibir.

 

No se les ocurrió estudiar

el genio de las ciudades y sus ejércitos como sistemas que necesitaran de la protección de alguna deidad mental;

 

sistemas de los que algunos se aprovecharon

para esclavizar a los hombres comunes, intentando abstraer o convertir en realidades mentales:

 

así nació el sacerdocio.

 

Escogieron los ritos de culto

narrados en los relatos poéticos del Pequeño Saltamontes o la Linterna de la luciérnaga.

 

No tardaron, así, en olvidar

que todos los dioses y musas habitan en el corazón del hombre y que hasta

 

el mínimo corazón de un grillo

canta de alegría -buscando compañera- al nacer la primavera.

 

                                                              Johann R. Bach

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