25 nov. 2014

Hay que reivindicar la cabeza sublime,

¿REIVINDICACIONES O DESEOS?

 

Maldecir fortalece, bendecir relaja.

De ahí el interés de las religiones en bendecir a pueblos y ciudadanos.

 

La bendición corta la imaginación y

el libre pensamiento como pecado y mucho más si se trata del femenino.

 

Crear una pequeña flor

es trabajo de siglos. El mejor vino es el añejo; la mejor agua la más fresca. ¡Los rezos no aran! ¡Las alabanzas no cosechan!

 

El alma de dulce gozo,

jamás se podrá mancillar y de la misma forma que al ver un águila reconocemos una porción del genio ¡Levantemos las cabezas!

 

El pobre en valentía es rico en astucia y

 

no se puede esperar

más que veneno del agua estancada

 

aunque de los ojos esperamos el fuego;

de las fosas nasales, el aire; de la boca, el agua; de la barba, la tierra; de los pies y las manos, la proporción.

 

El cuervo verde lo querría todo negro;

la lechuza, todo blanco. La exuberancia es belleza.

 

La verdad

–como la semilla que germina en la oscuridad- jamás debería decirse

de forma que se entienda y no sea creída.

 

¿Quién podría afirmar

que el desprecio al despreciable es como el aire al pájaro o el mar al pez?

 

Hay que reivindicar la cabeza sublime,

del corazón, el  desenfreno pasional no patológico pero inducido, y, de los genitales belleza.

 

                                                          Johann R. Bach

 

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