22 jul. 2014

en los pequeños dedos, mordisqueada, una flor en mitad de un junio.

UNA CONSTELACIÓN DE PECAS

               

Todo era delicia para mí,

la constelación de pecas y los botones que cerraban las mangas.

 

¡Oh! Qué asombroso era,

Inagotable, aquel dulzor… en él nada amargaba.

 

En éxtasis estaba,

y aturdido de sobreabundancia del propio corazón masculino (deseando más sexo del que tenía y podía),

 

en los pequeños dedos,

mordisqueada, una flor en mitad de un junio.

 

Me tornaste solitario.

Sólo a ti te confundí con mi falsa capacidad de amar. Un rato eras tú, luego eras de nuevo el rumor,

 

o sólo fue una fragancia sin residuo.

 

                                                        Johann R. Bach

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