1 ene. 2014

Admirar ..., me hacía sentir cosquilleo en las manos y me facilitaba la respiración



ENTUSIASMO CONTENIDO



Como si se hubiera abierto

en el interior de mi cuerpo una válvula de escape, comencé a sentir la necesidad de sexo. Aquella premura que me torturaba a todas horas mi bajo vientre me asustó.

Caía sobre mí

como una pesada losa la angustia. Para sentirme más segura quise demasiado amor.

Como los amos de los castillos del Medievo

que agobiaban a sus exhaustos súbditos con abusivos impuestos, reclamé inhumanos tributos amorosos a mis favoritos:



los puse literalmente de rodillas.



Lo consintieron de buen grado,

pero nunca tenía bastante con sus ofrendas. La única amiga capaz de saciarme, Olga, había muerto en un desgraciado accidente. Entonces giré la mirada hacia



el Cielo, el más sublime de los amores.



Me colgué del cuello de las estrellas:

cada noche les pedía que me amaran, que me permitieran tener un pequeño hueco en sus habitaciones llenas de lucecitas.

Pasé muchas noches sintiendo

como caía la oscura bóveda celeste sobre mis sienes como si se estuviera produciendo en mí un cambio. De la corteza de mis hombros surgían alas que me exigían otros movimientos.

De pronto, en una discusión

con el que pretendía ser mi amante en exclusiva, sonó en mis oídos un estruendo insoportable:



"Si quieres que te ame más, sedúceme"



Por suerte contaba con Juliette.

Con ella el exceso era absoluto, incondicional. Era admirable. Escribía poemas preñados de adjetivos incomprensibles… aunque con un cierto ritmo excitante.

Siempre ponía flores en sus largos cabellos.

Se maquillaba los ojos y la cartilla de notas. No podía vivir sola como le pasa a los caballos. De hecho tenía las piernas como ellos: tobillo delgado y muslo ancho.

Sabía cantar.

Hacía saltar y rodar creps y tortillas de patatas por los aires. Era impertinente con todo aquel que no se acercara a mí de manera dócil.



Intentaba impresionarme continuamente.



Mis padres la elogiaban

porque leía novelas de Julio Verne y discutía sobre los aspectos científicos que de aquellas rezumaban.

De aquellas conversaciones aprendí a seducir

sin prisas pero sin pausas. Decidí que leería libros avanzados para según qué niveles culturales y aprendí a escuchar y

reflexionar sobre conceptos modernos

con los que poder construir una línea coherente entre el amor, la admiración y el poder.

Leer "Los Miserables" me encantó

y las descripciones humanas de Dostoievski me fascinaron y con Ana Karenina supe lo que eran las mariposas en el bajo vientre.

Leía y descubría que admiraba.

Ya no leía para que me admirasen. Admirar era una actividad exquisita, me hacía sentir cosquilleo en las manos y me facilitaba la respiración.

La lectura era como ponerse en el lugar privilegiado

para la admiración. Comencé a leer mucho para poder admirar a diario. Así fue cómo me crecieron las alas hasta el punto de osar escribir mis propios cuentos.



                                                             Johann R. Bach

1 comentario:

  1. "De aquellas conversaciones aprendí a seducir

    sin prisas pero sin pausas. Decidí que leería libros avanzados para según qué niveles culturales y aprendí a escuchar y

    reflexionar sobre conceptos modernos

    con los que poder construir una línea coherente entre el amor, la admiración y el poder.

    Leer "Los Miserables" me encantó

    y las descripciones humanas de Dostoievski me fascinaron y con Ana Karenina supe lo que eran las mariposas en el bajo vientre.

    Leía y descubría que admiraba.

    Ya no leía para que me admirasen. Admirar era una actividad exquisita, me hacía sentir cosquilleo en las manos y me facilitaba la respiración.

    La lectura era como ponerse en el lugar privilegiado

    para la admiración. Comencé a leer mucho para poder admirar a diario. Así fue cómo me crecieron las alas hasta el punto de osar escribir mis propios cuentos."Habría que destacarlo todo,es soberbio Del"Si quieres que te ame más, sedúceme" paso a dejarse seducir por la las letras a través de Juliette,que me ha encantado,como a sus padres.

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