21 dic. 2012

PENSAMIENTO 2: La terapia contra la fermentación. (de "Poemas para el Crepúsculo")

                   Pensamiento 2: La terapia contra la fermentación

 

No estabas aquí ni allí,

Carmina, mi hermana. Estabas conmigo, sí, apartadas; podíamos salir, pero ya en tu interior estaba germinando aquel arilo de granada y una gran claridad se derramaba de su luz fucsia afuera, que no era sino un lugar abierto como una herida que no quería cicatrizar.

 

Algunos hombres

presumiendo de doctos, no sé quiénes, pasaban por ahí sin entrar sabiéndonos aquí, juntas y aparte, vestidas de blanco las dos. Tú eras la enferma que me necesitaba y yo la cuidadora que me aferraba a ti como a la tabla del náufrago.

 

Algo nos había sucedido.

Estábamos como entregadas, como habiendo reconocido todas las grietas de nuestros cuerpos; pero algo más pusimos por nuestra cuenta, algo que nadie sabía: nuestro secreto. Rozando aún los veinte años fabricábamos nuestros propios nosodes.

 

¿Te acuerdas Carmina?

Hermanas siempre, Carmina , ya lo ves. Yo fui lo mismo que fuiste tú. Pero eso estaba en el juego, ¿te acuerdas? En el juego yo era la que pisaba más veces la cuerda y las rayas trazadas en el suelo con pulso débil con yeso algo húmedo y siempre perdía.

 

En todo lo demás era más bien avisada,

pero pisaba siempre raya y a la comba no resistía más de tres saltos. Pero acostumbrada a pasar la raya, la traspasé y la volvería a traspasar si con ello consiguiere seguir lamiendo tus heridas.

 

Ahora nos reímos

de aquellas vulgares fermentaciones de los hidratos de carbono, pero realmente estábamos asustadas como en un lago de sangre y de mercurio. La luz de aquel grano de granada salía a borbotones por el drenaje practicado en tu pecho. Se me aproximaba desde el monte partido en dos mitades desde tu bella simetría.

 

Tu sexo de dragón

quería precipitarse hacía la negra roca del sepulcro, pero nuestros sueños de colores, con una tierra azul, un mar dorado y ríos tornasolados en su fondo no nos permitieron rendirnos.

                                                          Mercurius, Kreosotum, Lachesis
                                                          www.homeo-psycho.de

No hay comentarios:

Publicar un comentario