19 ene 2016

Clara anudaba sus brazos tras su cabello negro con mechas blancas,


ÚLTIMO VERANO EN CASA DE TIA CINTA

Así como en otoño, en el cielo brillante,
aparece la cadera redonda y fresca de la luna
y las estrellas palidecen envidiosas
y sus diamantinos fuegos no tienen ya valor;

Así has aparecido en mi vida,
de repente, con todo su poder,
haciendo que no pueda respirar,
que enferme de amor.

                                    Johann R. Bach

Aquel verano en casa de Tía Cinta,
con la alegre compañía de mi primo Fernando y con la incondicional Clara conseguí olvidarme por completo de mis dolencias. A ello contribuyeron sin duda aquellas noches en las que la luna arañaba en la dulce plata de las corrientes de suaves brisas el camino hacia la playa.

Los vecinos y turistas
permanecían hasta altas horas de la madrugada arremolinados en las terrazas con una leve música de acordeón de un bohemio que se divertía al tiempo que hacía de ello un modo de vida. Sólo la policía municipal estaba ausente de la fiesta cotidiana nocturna.

Antes de que Clara –al objeto de complacerme- me obedeciera y se quitara los zapatos, yo le entreabría la camisa. Sus dos pequeños senos, altos, eran tan redondos que, más que parte integrante de su cuerpo, parecían haber madurado en él como dos mandarinas; y su vientre (disimulando el lugar que en el hombre se afea como con el soporte que queda fijo en una estatua desalojada de su sitio) se cerraba, en la unión de los muslos, con dos valvas de una curva tan suave, tan serena, tan claustral como la del horizonte cuando se ha puesto el sol. Se quitaba los zapatos, se acostaba junto a mí, entregándome su dulzura como si yo fuera para ella una diosa.

Clara anudaba sus brazos
tras su cabello negro con mechas blancas, alzada la cadera, caída la pierna en una inflexión de cuello de cisne que se alarga y se curva para volver sobre sí mismo. Cuando estaba completamente de lado, había cierto aspecto de su rostro (tan bueno y tan bello de frente) que yo no podía soportar, ganchuda como ciertas caricaturas de Leonardo, pareciendo revelar la maldad, la codicia, la bellaquería de una espía cuya presencia en mi apartamento de Bruselas me hubiera horrorizado y que, sin embargo en casa de Tía Cinta, parecía desenmascarada por aquellos perfiles. Me apresuraba a tomar en mis manos la cara de Clara y suavemente la volvía a poner de frente.

Cierta noche acababa de dormirme junto a ella,
la habitación se había enfriado y nos obligaba a taparnos con una manta. Para pedírsela a Carlota –la asistenta de Tía Cinta- yo intentaba encontrar el timbre a mi espalda, no lo conseguía, palpando todos los barrotes de cobre del cabezal y le decía a Clara que se había bajado de la cama para que Carlota no nos viera juntas:

-¡No! –le dije a Clara-,
vuelve a subir un momento, pues no encuentro el timbre.

Instantes dulces, alegres,
inocentes en apariencia y en los que se acumula, sin embargo, la posibilidad insospechada del desastre: lo que hace la vida amorosa, la más contradictoria de todas, aquella en la que la imprevisible lluvia de azufre y pez cae después de los momentos más gozosos y en la que enseguida, sin tener el valor de sacar la lección de la desgracia, volvemos a construir inmediatamente en las laderas del cráter del que no podrá salir más que la catástrofe. Yo tenía la despreocupación de los que creen duradera su felicidad aún a pesar de la ausencia en mi cuerpo del orgasmo. Precisamente porque la dulzura que me procuraba Clara me hacía olvidar todos aquellos dolores debidos a mi insuficiencia endocrina.

                                                              Johann R. Bach

18 ene 2016

Los años de vacas gordas no eran más que un espejismo de la fiebre,


VIGÉSIMO OCTAVO DÍA DE INVIERNO. 
Lunes. (18 de enero)

CUANDO SEA POSIBLE AMAD


Recoged las uvas del mar
y escribid mientras sea posible. Cuando sea posible amad… en silencio.

                                                                 Johann R. Bach

al salir de una sauna me miraba desnuda en el espejo


UNA MANCHA LLAMADA DESEO (fragmento)

Le conté a Clara las relaciones amorosas con Florián
un funcionario de la embajada francesa en Bruselas. Durante una semana estuvo viniendo a mi apartamento en Brujas. Como de costumbre no sentía nada especial; es decir no sentía nada como era habitual en mí. Pero más allá de mis sentimientos me importaban más los suyos. ¿Cómo saber si me amaba o si simplemente yo era un objeto más de las correrías de Florián?

Mira… –se dispuso Clara a explicarme sus experiencias-
durante las primeras semanas de una relación amorosa lo normal es gritar al alcanzar el orgasmo, son gritos que pretenden cegar y ensordecer los sentidos. Pasado algún tiempo, ya se grita menos, pero entonces ya es el alma la que sigue ciega de amor y no ve nada. Solamente la ausencia del amante permite al cerebro pensar con claridad.

En cierta ocasión después de una aventura
parecida a la tuya, con un hombre casado, al salir de una sauna me miraba desnuda en el espejo. Miraba mi pubis mientras pensaba en la escena amorosa acaecida tan sólo una hora antes. Lo que de ella recordaba no era ninguna cosa especial de él. Francamente me siento incapaz de describirlo, posiblemente no me fijé demasiado en su aspecto cuando estaba desnudo.

De lo que me acordaba (mientras, excitada, me miraba en el espejo) era de mi propio cuerpo; de mi pubis, cubierto de rizos como la piel de astracán y de la mancha redonda –que dicen se debe a un deseo de la madre durante el parto- situada inmediatamente debajo del ombligo. Aquella mancha redonda que hasta entonces había pasado desapercibida, perdida en la geografía de mi piel como un simple accidente prosaico cutáneo, se me grabó en la mente. Deseaba volver a verla una y otra vez en aquella proximidad del miembro erecto de un extraño.

Sí sí. Lo que deseaba no era ver el sexo de un extraño. Quería ver mi pubis en compañía de un miembro viril extraño. No deseaba el cuerpo de un amante. Deseaba mi propio cuerpo, repentinamente descubierto, el más próximo y el más extraño y el más excitante.

Observaba mi cuerpo lleno de gotitas de agua restos de la reciente ducha y pensaba en cuando aquel hombre acercaría su miembro viril a mi sedoso pubis. Deseaba que acudiera a mí, que tumbado junto a mí de costado intentara tomarme por detrás y poder ver solamente su verga y mi mancha redonda.

Quise, en alguna ocasión,
hacer el amor con él de forma normal, mirando su rostro, pero no conseguí ver más que unos ojos escudriñadores y una lengua de la que me apartaba porque apestaba a tabaco y alcohol. En el momento en el que nace el amor una mujer no puede resistirse a la voz del hombre cuya alma es sensible y la mezcla de salivas no sólo es necesaria sino también agradable.

                                                                    Johann R. Bach

17 ene 2016

Clara y yo nos abrazamos fuertemente…


VIGÉSIMO SÉPTIMO DÍA DE INVIERNO. 
Domingo. (17 de enero)

EL ABRAZO



Escribo cosas sobre sus cloacas…


LA VÁLVULA DEL OMBLIGO DE LOS OBISPOS

-Buenos días amigo lagarto.
Hoy el viento remueve los cielos y el sol campea por sus anchas.

-Buenos días amiga.
Veo que hoy te has bajado un libro y por ello deduzco que te dispones a leer un buen rato.

-Así es amigo.
Es un libro de filosofía para aficionados. ¿Te gusta también a ti reflexionar sobre el Mundo?

-Sí. Pienso a menudo
sobre diferentes cosas aunque a veces me pongo de muy mal humor cuando la deriva filosófica me lleva a los aspectos sociales.

Me pongo muy nervioso
cuando veo cómo la ciencia oficial difunde a rienda suelta obviedades como si fueran descubrimientos mientras ignora que la luna rueda lentamente por encima de los Jardines iluminando las granadas y los olivos.

Me molesta muchísimo –y no puedo evitarlo-
Que, amparados en la "Ciencia Oficial", esos "científicos de pacotilla" se burlen de millones de criaturas haciéndoles creer que el nivel del mar subirá en pocos años un metro y las mareas arrasarán la mayoría de las ciudades marítimas, mientras que por otro lado lanzan a lomos de las ondas hertzianas preguntas inquietantes, preguntando, cínicamente: ¿Dónde está el silencio de los bosques, el olor del romero, la lavanda y la hierbabuena de las auroras en el campo?

Yo me consuelo escribiendo notas críticas fustigándoles.
Escribo, por ejemplo, que el cielo se ha puesto el magnífico uniforme azul marino constelado de oro del jefe de la policía municipal,

Escribo cosas sobre sus cloacas…
pues los imbornales de las calles se atascan y no pueden engullir millones de versos… que las alcantarillas se destapan las bocas a golpe de grandes tragos de nuevos pensamientos filosóficos que se esparcen en las plazas aunque sea bajo un conglomerado de rancia orina solidificada.

En algunas ocasiones
me permito el lujo de decir que me desternillo de risa al ver a miles de personas –consumidores compulsivos de langostas y pescadito frito-, tocados con coronas de perejil, cómo llenan las calles exigiendo un uso más razonable del agua de mar.

En otros momentos
dejo el tema social aparcado y la emprendo con los mecánicos dentistas encargados de sellar pasaportes para el Mundo del Dolor. Sonrío mientras ellos saquean la colección de botones gemelos que forma parte del Tesoro de la Humanidad.

Pero cuando reviento a carcajadas
es cuando oigo por la radio las declaraciones de los obispos -como el de Valencia-, que tan pronto acaban de posar para sus retratos ecuestres bajan al Circo del Mundo y dan el pistoletazo de salida para el próximo préstamo. Entonces recuerdo que, según palabras de Tío Arturo, después de cada cena se desatornillan, a escondidas, la válvula del ombligo.  

                                                             Johann R. Bach

16 ene 2016

El mar muge, sí, en geografías distintas,


VIGÉSIMO SEXTO DÍA DE INVIERNO. Sábado. 
(16 de enero)

LOS AMIGOS DEL POETA

No es cierto que la noche sea la única amiga del poeta.


14 ene 2016

Las bombas creaban una lluvia de estrellas


VIGÉSIMO QUINTO DÍA DE INVIERNO 
Viernes. (15 de enero)

EL BOMBARDEO

Me desperté sudando y gritando.
"Cálmate amor –me decía Clara- has tenido un mal sueño". 

un río de aguas blancas devorando un mar mineral


VIGÉSIMO CUARTO DÍA DE INVIERNO
Jueves. (14 de enero)

HABITANTE DE UN MUNDO BOREAL


12 ene 2016

Vimos a una mosca que luchaba con una araña


VIGÉSIMO SEGUNDO DÍA DE INVIERNO. 
Martes. (12 de enero)

UN SABIO ATADO A UNA CARRETILLA

Volví a cerrar los ojos (fragmento)
 y me encontré de nuevo de la mano de Clara viendo un alambique que se extendía a lo largo de kilómetros enteros, un bosque de tubos parecido al del Centre Pompidou de París que destilaba una gota de calvados.

                                                    Johann R. Bach

11 ene 2016

Amor, el bosque sagrado ya no canta: de repente se han parado las piedras a escucharnos.


LA CABEZA DE POSEIDÓN (fragmento


Amor, el bosque sagrado ya no canta:
de repente se han parado las piedras a escucharnos.

¿Son tus palabras las dulces portadas de un templo
al que el aire y el tiempo nos han empujado?

Aquella noche Clara cenó conmigo.
Acudió a mi encuentro con alegría, pero preocupada por mi crisis. Para calmarme me dijo que no oía desde hacía meses ninguna queja, en los Diarios, digna de tener en cuenta: ninguna percepción orgánica y finita; sino que sus sentidos descubrían a diario lo infinito en todas las cosas.


                                                                   Johann R. Bach

Tu boca inventa los signos.


VIGÉSIMO PRIMER DÍA DE INVIERNO. 
Lunes. (11 de enero)


Escucha, amanece. Tu boca inventa los signos.

9 ene 2016

En preparación y a punto de entrar en la imprenta


EL MUNDO HORIZONTAL DE LOS LAGARTOS


                                                          Johann R. Bach





Dibujan las raíces, la rata, el zorro, el conejo y el topo;


APUNTES DE LAGARTO

¿Qué mensaje nos quiere dar el gusano
que cortado perdona al arado?


Dibujan las raíces, la rata, el zorro, el conejo y el topo;
se deleitan con los frutos y las flores los pájaros y las abejas.

                                                                  Johann R. Bach

8 ene 2016

Pablito atizaba mis fuegos en el aire denso de la playa


ESPERA VENENO DEL AGUA ESTANCADA

Como un oráculo
retumbaba en mi bóveda craneal una voz que insistentemente me decía: Espera veneno del agua estancada.


Su marido debía estar enojado


DÉCIMO OCTAVO DÍA DE INVIERNO. 
Viernes. (8 de enero)


7 ene 2016

La garganta me pedía más…


DÉCIMO SÉPTIMO DÍA DE INVIERNO. 
Jueves. (7 de enero)

Luego soñé contigo: 
caminando con paso lento traías la luna mojada. 

¡Qué cosa tan extraña para soñar! 
Toda la noche tuve sed. 

La garganta me pedía más… 


6 ene 2016

Ha llegado a la edad peligrosa y cáustica donde se cuece el adulterio.



DÉCIMO SEXTO DÍA DE INVIERNO. 
Miércoles. (6 de enero)

CORAZÓN SOLITARIO

Un corazón solitario no es un corazón. 
Es la válvula amarga de la sangre que se muere por no hablar; desnuda el idioma y se sienta a comer con una sola vela para hablar y concluir musicalmente. 

Sabe que, finezas aparte, 
ha llegado a la edad peligrosa y cáustica donde se cuece el adulterio.

                                                      Johann R. Bach

Miles de pestañas se cierran en las casas, en los campings y en los jardines.


EL RUEGO DEL LAGARTO


Mira, ya ha anochecido.
El leopardo estrellado que engulle el paisaje del Jardín, que incendia las aguas del mar y que vierte de su caracola la nostalgia en los espíritus se ha lanzado a la bóveda celeste.



4 ene 2016

DOS TRABAJADORAS DE UN HOTEL (fragmento)


DÉCIMO QUINTO DÍA DE INVIERNO. 
Martes. (5 de enero)

Flotamos en una nube durante un buen rato, en silencio, como si las palabras hubieran de ser pronunciadas solamente en la seguridad de las calles o los parques.

                                                                  Johann R. Bach

La fantasía... amiga mía no es un funeral disfrazado con colores de carnaval.


LA FANTASÍA


¡Cómo envidio tu fantasía!

La fantasía... amiga mía
no es un funeral disfrazado con colores de carnaval. Es un sueño precioso como una regla de cristal biselado, como un globo de cuarzo y huevo de otros universos.


                                                           Johann R. Bach

2 ene 2016

Una forma (tu forma) de la tierra húmeda


DÉCIMO TERCER DÍA DE INVIERNO. 
Domingo. (3 de enero) 

DÉCIMO SEGUNDO DÍA DE INVIERNO. Sábado. (2 de enero)


MÉDULA DE FUEGO

Trabajos y cañerías –dicen-, receptores y batidoras, y de vez en cuando una mujer en brazos;


DÍA DE VIENTO
(fragmento de "El Mundo Horizontal de los Lagartos)

En cierto sentido para los físicos,
que se niegan a dedicar algunas horas de sus estudios a la metafísica, la vida pasa como la brisa entre las ramas del manzano, como el centelleo provocado por un átomo en una pantalla de un ordenador.

Bajo la arcada de los astros,


ENTRAR Y SALIR DE LOS SUEÑOS
(fragmento de la novela "El Origen de un Claro de luna)

1 ene 2016

Algunas coses se han quedado colgadas en las perchas del pasado año.


LO MEJOR DEL AÑO PASADO

De tanto hablar con los ángeles
casi nos olvidamos de vivir entre hombres y mujeres.




VOY A TOMAR TU CUERPO


VIERNES. DÉCIMO PRIMER DÍA DE INVIERNO (1 de enero)

VOY A TOMAR TU CUERPO 
AÚN OTRO AÑO MÁS

30 dic 2015

¡Qué lejos, ya, queda ayer!


DÉCIMO DÍA DE INVIERNO (31 de diciembre)
(de "Las noches en el Ápex")

Amanecer de Año Nuevo. 

¡Qué lejos, ya, queda ayer!

EL VIEJO LAGARTO OS DESEA UN BUEN AÑO NUEVO


BAJO EL SOPLO DE LA LUNA

En mi vagar solitario por el Jardín
cuando casi todos duermen acojo la señal de esa estrella y arrastro bajo su luz mis sueños de libros misteriosos y castillos encantados.

¿Crees que la mística es una filosofía del futuro?


28 dic 2015

Triste recuerdo


OCTAVO DIA DE INVIERNO. 
MARTES (29 de diciembre)


                                                                   Johann R. Bach

27 dic 2015

Los enemigos y los amigos hacen tablas.


SÉPTIMO DÍA DE INVIERNO 
(28 de diciembre. Los Santos inocentes) 


                                         Johann R. Bach

26 dic 2015

SEXTO DIA DE INVIERNO (27 de diciembre)


TURNO DE GUARDIA

                                                           Johann R. Bach

25 dic 2015

Aficionada a las matemáticas me negué a sumar o restar,


QUINTO DÍA DE INVIERNO. SÁBADO
(26 de diciembre: San Esteban)

ME ENAMORÉ DE PIERRE
(fragmento de la novela "las Puertas del Monasterio")

                                                                Johann R. Bach

¡Mira ahi afuera, en la calle! Es la Navidad con sus luces.



Cuarto día de invierno (25 de diciembre)

¡Mira, ahí afuera, en la calle!
Es la Navidad con sus luces. 

                                                                 Johann R. Bach

24 dic 2015

Destino y espacio numerado naturalmente y reservado para cada criatura


FIESTA DE ANIVERSARIO EN EL JARDÍN


                                                                             Johann R. Bach

TERCER DÍA DE INVIERNO


3. Jueves. (24 de diciembre)


                                                                   Johann R. Bach

23 dic 2015

Encender otra vez fuegos de concordia


SOBRE LA ESPUMA DEL TIEMPO


                                                             Johann R. Bach

dia 2 miércoles (23 de diciembre)




                                                          Johann R. Bach

22 dic 2015

Los teléfonos móviles humean desde la aurora hasta la medianoche.


EL MENSAJE DEL NÁUFRAGO

Felices Fiestas.
                                                    Johann R. Bach

1er día de invierno en la Zona Templada del Hemisferio Norte (22 de diciembre)


¡Oh noche!


                                                                   Johann R. Bach

dia 1 de Invierno (22 de diciembre)


Solsticio de Invierno


                                                          Johann R. Bach

21 dic 2015

Ningún horizonte me tienta como este de escritos cortos


APRECIAR LO QUE SE ESCRIBE

                                                              Johann R. Bach