4 ene 2013

SANTA PONÇA. de la novela LAS TARDES DE UN ALFÉREZ. (www.homeo-psycho.de)

 

¡Oh Santa Ponça!

 

Tu territorio

Entra en las saladas aguas de este Sagrado Mare Nostrum como el perfil de una bella durmiente con la cabellera anegada de vida húmeda.

 

El color de tus rocas

no es color; es tan sólo luz. Y la luz sucede a la luz en láminas de tenue transparencia.

 

¡Oh Santa Ponça!

 

Tus rocas bajan

hacia las aguas dibujado perfil por la mano de un dios que aquí encontrara reposo, la perfección del sacrificio, delgadez de la línea que engendra un horizonte de ocasos o

 

el deseo sin fin de lo lejano.

 

¡Oh Santa Ponça!

 

Aquí vemos cada día,

como desde un viejo molino, el amor de un dios y el mar. Y más allá, los dioses y los mares.

 

Como las aguas besan las arenas

y tan sólo se retiran con sus pequeñas mareas para volver, regresa tu cintura, a tus labios mojados por el tiempo, a la luz de tu piel que el sol bajo de la tarde enciende.

 

¡Oh Santa Ponça!

 

¡Qué bello el cuerpo de tu territorio!

 

El descenso afilado de la piedra hacia el mar,

como un cabo hacia las aguas observado por el ojo del faro de Cala Figuera, se cierra cada noche detrás de un telón de luz roja.

 

Y el vacío envolvente de todo lo creado,

materno, como inmensa morada duerme vigilada sólo por un molino de viento.

                                                                                        Johann R. Bach
                                                                                www.homeo-psycho.de

3 ene 2013

ERMES, IL NONNO. Versión italiana de SARA VIOTTI del poema HERMES, EL ABUELO

                                   Statua di Ermes

 

·         Perdita di un caro

                  IGNATIA 200 CH

 

·         Perdita di qualcosa di grande valore materiale o paura di perdere qualcosa che si considera un capitale.

                  VERATRUM ALBUM 200 CH
 

ERMES, IL NONNO

 

Come nella strana miniera delle anime,

stagno silenzioso, avanzava poco a poco, vena nel buio.

 

 appeso alle radici,

messe a nudo dai picconi, sgorgava il sangue che cola sugli uomini con il gerve sembiante del porfido nel buio…

 

Nient'altro  laggiù, era rosso…

 

C'erano rocce e boschi irreali

scavati a cielo aperto; ponti sul vuoto e il grande lago grigio, secco, su cui era sospeso sul proprio sfondo lontano, come su un paesaggio, un cielo di pioggia. 

 

E tra dolci praterie,

colme di pazienza, comparve un pallido nastro, l'unica via, distesa come lungo livido.

 

 

Lungo quest'unica via procedevamo.

In  testa, l'uomo snello, avvolto in una cappa azzurra e con l'elmetto da minatore, che muto e impaziente guardava  innanzi a sé. Non masticava tabacco né altre erbe, ma lo stesso il suo passo divorava il sentiero a grandi brani.

 

Le mani gli pendevano dalle pieghe

del mantello, chiuse e pesanti, senza nulla sapere della lieve cicatrice che aveva scavata nella mano sinistra come germoglio di rosa in tronco d'olivo.

 

e aveva i sensi come divisi:

da una parte, lo sguardo avanzava correndo, come cane pastore che si voltava, tornava e poi di nuovo era lontano ad aspettare sulla curva più vicina;

 

d'altra parte, come un profumo,

l'udito restava indietro e gli pareva a volte di sentire perfino il cammino di quelli che dovevano anch'essi provare quella penosa salita…

 

 

Poi quel che aveva dietro tornava ad essere l'eco

della sua stessa ascesa e il vento del mantello. Ma diceva a se stesso ad alta voce che sarebbero arrivati e ne sentiva risuonare all'orecchio le parole.

 

Ermes, il nonno, era esperto

interprete dei significati occulti, conosceva tutto il mondo dei  defunti, calmava quelli prossimi a varcare i limiti di questo mondo.

 

La poderosa immaginazione gli permetteva

d'entrare e uscire facilmente dall'Inframondo. Ermes, il nonno, ci ha svelato i simboli del gallo e della tartaruga per il mattiniero, ostinato camminatore, 

 

la bisaccia per non esser catturato

nè avvelenato nelle locande, i sandali alati che mostrano la diligenza del messaggero, l'elmo che precorre già le moto e il caduceo, bastone d'araldo. ,

 

e noi che avanzavamo dietro a lui,

da lontano, volevamo possedere la sua scienza della vita e dell'Inframondo : molti eravamo, ma camminavamo a passo leggerissimo, silenti.                                       

                                                                                          Leo P. Hermes
                                                                                www.homeo-psycho,de
                                                                                Traducción de Sara Viotti

1 ene 2013

INDUCCIÓN FÁCIL AL COITO. Cap 50 de "La Chica de Kiefholzstrasse

                                  Calypso y Ulises

 

·         Inducción fácil al coito

              PHOSPHORUS C200

 

Me pongo ante el ordenador.

Debo escribir lo sucedido ayer y no sé por dónde empezar. Parece como si detrás de la pantalla hubiera alguien leyendo lo que voy escribiendo. Miro detrás del ordenador y debajo de la mesa para convencerme de que estoy sola y nadie va a leer mi relato, por lo menos en los próximos diez años.

 

Todo empezó en el cine.

Entré no por la película, sino para hacer tiempo. Había quedado con mi amiga Rafaela para ir a cenar a algún restaurante de Prenzlauer Berg. La sala estaba casi vacía.

 

Tomé asiento en la última fila,

casi en el centro. Casi inmediatamente se situaron dos chicos y una chica en la fila de delante, pero dos butacas hacia mi derecha de forma que yo podía apreciar mirando de reojo el perfil del chico más cercano.

 

Cuando la luminosidad de la pantalla aumentaba,

se apreciaba un busto, como el de una estatua griega del siglo VI a.C.: la cabeza algo grande con un fuerte mentón y nariz recta estaba cubierta por una abundante cabellera de pelo rojizo y crespo. Sus labios casi inmóviles eran gruesos y sólo su nuez de adán destacaba en la misma proporción. No podía evitar el mirar esa preciosa imagen casi continuamente.

 

El debió apercibirse de mis intensas miradas

porque de vez en cuando giraba el rostro hacia atrás y me miraba. Una de las veces se quedó mirando mis piernas más de lo esperado:

 

mis rodillas estaban a la altura de sus ojos.

Sentí como una oleada de calor que partiendo de mi vagina me subió hasta el rostro. Me tranquilizó pensar que en la penumbra de la sala ese rubor pasaría desapercibido, cuando otra mirada sostenida sobre mis piernas me provocó otra oleada de calor aún más intensa que la anterior.

 

Empecé a sentir una intensa titilación

entre las piernas que seguía el ritmo de las pulsaciones del corazón. Noté que me estaba mojando y sentí una necesidad imperiosa de mostrar mis genitales.

 

Abrí mis piernas y me remangué un poco la falda.

Evidentemente el chico no podía apreciar nada excepto mi erótica postura. Apoyé mi mano en el respaldo de la butaca delantera como ofreciendo en un gesto apreciable todo mi interés.

 

Él pareció comprender la maniobra

y extendió su largo brazo izquierdo por encima de las butacas alcanzando rápidamente mi mano.

 

Su mano era cálida y algo blanda en su palma

y al enredarse sus largos dedos entre los míos sentí que las palpitaciones de mi vagina se convertían en punzadas agradables.

 

Inclinando el cuerpo hacia adelante

acerqué  su mano a mis labios y la besé. De pronto se encendieron las luces y el encanto de la situación desapareció rápidamente. La pareja que acompañaba a mi erótico personaje no se percató de nada.

 

A la salida del cine me estaba esperando

y en su nerviosismo mal disimulado no atinaba a decirme una sola palabra. Yo esperaba algún gesto, alguna mirada que me diera la oportunidad de tomar la iniciativa.

 

Finalmente me situé a su lado

y cuando hubo despedido a sus amigos le tomé de la mano y comenzamos a caminar sin decir palabra.

 

Poco antes de llegar a mi estudio

de Elsenstrasse me preguntó cómo me llamaba. A partir de ese momento, cerré los ojos a cualquier realidad, obligación o conveniencia, sólo estabámos él y yo.

 

Así empezó una de las noches más eróticas de mi vida...

Había salido ya el sol cuando nos dormimos en un abrazo interminable.
 
                                                                                                          Elisa R. Bach
                                                                                              www.homeo-psycho.de

31 dic 2012

CUANDO YA POCAS COSAS FUNCIONAN. Del cap 45 de "La Chica de Kiefholzstrasse"

                      Cuando ya pocas cosas funcionan 
 
  • Hipoendocrinia total

                                           KREOSOTUM D6

                                           CONIUM MACULATUM C9

                                           SECALE CORNUTUM C9 – C200

 

Algunos días se nos une a la tertulia

Frau Mariel una dama de ochenta años que pese a su edad aún conserva el buen humor y sus ganas de conversar. Es soltera, delgada, enjuta, de piel seca y arrugada, camina sin cesar apoyándose en un bastón mientras escucha música clásica mediante unos auriculares que sobresalen de su bolso.

 

Frau Mariel ha viajado por medio mundo

y las historias que explica nos dejan a todas boquiabiertas. Sus ojos aunque levemente llorosos brillan aún como si el sol, el viento, la lluvia y el amanecer presagiaran un futuro...algo mejor.

 

Sus abultados párpados

superiores aún no pueden aplastar el gozo de sus pupilas; sólo el débil gris arco senil alrededor de sus coloridas y bellas pupilas acusan la hipoendocrinia y el peso de los años.

 

Siempre he arrastrado a los hombres

a hacer locuras por mí que me llenaban de satisfacción – nos suele explicar - ahora lo único que arrastro es el culo. Nosotras reímos.

 

Me apasiona encontrar remedios

para vencer las dificultades de personas como Frau Muriel. Con ella he probado ya algunos, pero el que estimula y abarca más funciones endocrinas es Kreosotum D6 o D8.

 

La creosota (Kreosotum) es un alquitrán

que se obtiene por destilación de la madera. Se emplea en multitud de campos para evitar la actividad biológica de parásitos, hongos, semillas, etc.

 

Es por ello que se emplea

en las viejas traviesas de las vías de tren, en los postes antiguos de teléfonos, etc, pero también para ahumar el pescado porque corta todo proceso de putrefacción; y pensemos que las calles se alquitranan para impedir que germinen las semillas de las plantas arrastradas por el viento, la lluvia o simplemente por transporte de las aves.

 

La función de Kreosotum

sobre las glándulas endocrinas es parecida al embadurnamiento de las traviesas de las vías del tren: impiden que los anticuerpos ataquen tan preciados órganos con lo que se logra preservar su funcionamiento durante algunos años más.

 

Conium es la llamada Cicuta

y su función sobre personas de la cuarta edad es dar movilidad a las piernas, mientras que Secale cornutum da calor a organismos debilitados. Aconsejo desde mi humilde experiencia, a todas aquellas que tienen bajo su cuidado a una persona mayor a usar estos maravillosos carburantes biológicos del sistema endocrino.

 

El frío es el signo

que junto a la parálisis progresiva de las piernas advierte a Frau Mariel que no es buena la soltería; por eso busca el calor del café Am Treptower Park, la vida del barrio, el amor de las pocas mujeres que hacemos el esfuerzo de salir a la calle en este barrio silencioso donde sólo los pájaros con sus interminables cantos anuncian su alegría.

 

Los gorriones viven

toda su larga vida con la misma pareja. Viven unos 42 años, son adultos desde el primer año de su vida, el resto (unos 40 años) viven preocupados sólo de su amor a la pareja y a sus polluelos.

 

Los humanos no somos pájaros… pero quizá deberíamos aprender algo de ellos.

                                                                                                             Elisa R. Bach
                                                                                                   www.homeo-psycho.de

30 dic 2012

SE TRASPASA VIVIENDA RODEADA DE FÉRTILES TIERRAS

Junto a la Iglesia de Sant Joan de la Virreina

SE TRASPASA VIVIENDA




¡AH! ¡POR FIN UN POEMA MEJOR QUE EL CAOS!



Todos aquellos que quieran ser felices



Deberán acudir

por lo menos una vez a la semana al templo de la Libertad con todos los trastos viejos que puedan. El objetivo es transformar el Templo en un Mercado de Pulgas.



Obligatoriamente han de solicitar por escrito

al Presidente del país que ordene a todos los ejércitos que dejen de proteger a los ciudadanos pobres porque no les hace falta y además les sale muy caro a los ricos.



Exhortar al Senado

para que por enésima vez se pongan a deliberar sobre cómo no ha de ser el Senado. Tal como es, se considera que no pierden suficientemente el tiempo con tanto jugar al mus.



Reivindicar que se abran

todas las escuelas del país para acoger a todos los ciudadanos que rechazan la Protección Social y se les dé cursos intensivos de genuflexión.



Solicitar por medio de miles de mails

más discursos de sumisión en las Cadenas de Radio y Televisión Públicas y que enseñen mejor a los niños a mentir como dios manda: en español.



Rezar para que metan más bromuro potásico

en el vino de rioja de forma que sólo se pueda copular una vez al año; para que vuelvan los americanos con su leche en polvo y nos enseñen como se pueden combatir las moscas a cañonazos.



Negarse por todos los medios

a ser rescatados artesanalmente y acogerse a la epidemia del instinto de conservación, pues lo mejor para los ciudadanos honestos y honrados es un entierro digno.



Los ciudadanos deben estar

en todo momento a la altura de las circunstancias. Es decir, mirar al destino directamente a los ojos como a los pavos en Navidad.    



Sólo siguiendo con este programa

se podrá conseguir que millones de ciudadanos puedan ver entrar por las ventanas -de otros tantos millones de pisos hipotecados por generosos bancos- el sol de la Monarquía y puedan sentir la alegría de su carrera hacia el ocaso.

                                                                               Johann R. Bach
                                                                        


TE FALTÓ EL OXÍGENO.

TE FALTÓ EL OXÍGENO 30 CH1

 

Comenzaba el verano,

como monjas tempraneras las golondrinas alzaban sus tocas blancas y negras y tú querías irte.

 

Me parecía imposible

que tu cuerpo a pesar de la luz del sol, quisiera reposo y olvidara la ternura de aquellos días.

 

Porque todo era bello

cuando tú estabas entre nosotros, y ahora sólo podríamos llevarte flores y decirte adiós con música o con poemas y revivirte entre sueños y alegrías.

 

Era un día de verano y tú querías irte.

Sobre la mesa había una chichonera2, en la que guardabas los huevos de zurcir; redonda y de ligero mimbre que tú docta cigüeña, tan algebraica, habías construido sacándole a las tardes la raíz cuadrada.

 

Era un día tan bonito

que la tristeza nunca habría podido enamorarte.

 

Tan dulce era,

que no podías saber que el oxígeno te negaba la belleza que los mismos dioses y los gorriones te habían olvidado porque las migajas que se secaban en la ventana apenas si daban para una mirada.

 

                                                                                        Johann R. Bach
                                                                             www.homeo-psycho.de

LA TRAMONTANA.


                                                                             Mallorca: Serra de Tramontana



LA TRAMONTANA



¡Viento! ¡Viento! Dicen los visitantes.

No es un viento cualquiera; los marineros lo denominan como a una deidad femenina, Tramontana.



Sí. Después de tratarla,

durante algún tiempo -sin enfrentarte a ella-, puede llegar a ser tu amiga.



La Tramontana no es como otros vientos

que no se sabe de dónde vienen: procede del Norte y habita cuando no aparece en una morada rodeada de frambuesas en las fuentes del Valle del Ródano.



Sueña -como Prometeo-

con aquellas velas blancas que duermen aburridas durante la siesta de Poseidón, con aquellos barcos que no se mueven si no quiere Eolo (su hijo).



Sufrió, ese viento un duro golpe

 al ver que los humanos querían prescindir de las velas, y, les ponían motores auxiliares a los llaüts menorquines;



enfurecido condenó a los árboles.

Sólo olivos y granados, vides y membrillos  escaparon a su ira. Sólo ellos hablan con la Tramontana que los mueve y aviva sus sueños



desde el monte bajo del Cap de Creus

hasta la Serra de Tramontana mallorquina donde desafía a los muros que protegen los olivos y abre ventanas amenazante y se rebela a las leyes y a los reglamentos.



¡Quién es libre como la Tramontana!

Sólo aquellos "tocados del ala", divinamente tocados por la Tramontana

-parafraseando un poema de Fages de Climent-,



se desprenden de sus raíces

y salen de sus cárceles, saltan de puerto en puerto, de isla en isla visitando a los países hermanos bañados por el mismo Mar.



                                                                                                Johann R. Bach
                                                                                     

29 dic 2012

EL RECUERDO DE LOS SERES QUERIDOS de la novela "Barcelona nació con los Granados"


                                Estatua de Hermes



HERMES, EL ABUELO



Como en la extraña mina de las almas,

estaño silencioso, iba avanzando como vena por la oscuridad.



Entre raíces colgando,

puestas al descubierto por las picas, brotaba la sangre que se escurre hacia los hombres con el aspecto pesado del pórfido1 en la oscuridad.



Nada más allí, era rojo.

Allí había rocas y bosques irreales  en excavaciones a cielo abierto; puentes sobre el vacío y el gran lago gris, seco, en el que estaba suspendido sobre el propio fondo lejano, como encima de un paisaje, un cielo de lluvia.



Y entre praderas suaves,

llenas de paciencia, apareció la pálida franja, el único camino, extendido como una larga lividez.



Por este único camino veníamos.

En cabeza, el hombre esbelto envuelto en su capa de turbio azur y casco de minero, que impaciente y mudo miraba ante él. No masticaba tabaco ni otras hierbas, pero su paso devoraba el camino a grandes mordiscos.



Las manos le colgaban fuera de los pliegues

del manto, cerradas y pesadas, sin ya saber nada de la cicatriz ligera

que llevaba enclavada en la mano izquierda como sarmiento de rosal

en un tronco de olivo.



Y sus sentidos estaban como partidos:

por un lado, la mirada se adelantaba corriendo como un perro pastor, que se giraba, venía, y ya estaba de nuevo esperándose lejano en la curva más cercana;



por otra parte, como un olor,

el oído se quedaba atrás, y le parecía a veces sentir incluso el caminar de aquellos que también tenían que hacer toda aquella penosa subida.



Después volvía a ser el eco

del propio ascenso y el viento de su manto lo que llevaba detrás. Pero él se decía a sí mismo en voz alta que vendrían y sentía como resonaban en los oídos sus palabras.



Hermes, el abuelo, era experto

en interpretar los significados ocultos conocía todo el mundo de los difuntos, tranquilizaba a todos los que iban a atravesar los límites de este mundo.



Su potente imaginación le permitía

entrar y salir del Inframundo sin problemas. Hermes, el abuelo, nos enseñó los símbolos del gallo y la tortuga para el madrugador y tenaz caminante,



el zurrón para no ser capturado

ni envenenado en posadas, las sandalias aladas indicativas de la diligencia del mensajero, el pétaso o casco precursor de moteros y su caduceo o vara de heraldo.



Y los que veníamos detrás de él

a lo lejos, queríamos aprender sus ciencias de la vida y sus conocimientos sobre el Inframundo: éramos muchos, pero caminábamos con pasos suavísimos, callados.                                        

                                                                                          Johann R. Bach
                                                                                  

*1) Pórfido. Roca compacta y dura formada por una sustancia amorfa y cristales de feldespato y cuarzo, generalmente de color rojo oscuro, muy apreciada para la decoración de edificios.



LA FLOR DE TODOS LOS COLORES (web www.homeo-psycho.de)

LA FLOR DE TODOS LOS COLORES

 

¿Hace mucho mi amor, que no te digo

que eres la flor que suma todos los colores sobre mis ojos?

 

Desde las márgenes

de la luz de las estrellas -del negro al blanco- el marfil que araña la carne, ruedas –tú, mi compañera- por un manto de porosidades;

 

el crudo garfio antepuesto al sentir,

despreciado y brillante, como un ojo malherido y tendido en un puente de estertor, distinto a una pizca de grafito,

 

el marfil, el hálito blanco de tu carne,

acompaña al dardo solar, lengua de luz huidiza hacia las letras claras de mi vacío.

 

Como un recuerdo seco,

seco y lleno de los despojos fríos de la luna, en lo cotidiano de la necesidad tu nombre cede al ser, y

 

eres -mi amor- la piedra ardiente,

la cosmogonía de la llama, el balbuceo del origen, pulsión y anulación, la flor que suma todos los colores sobre mis ojos, la palabra que no tiene sílabas, la liturgia profunda de la carne más gustosa.

 

                                                                                Leo P. Hermes
                                                                      www.homeo-psycho.de