22 may. 2016

La entropía ese calor interno que me quema las entrañas, que me envejece, que me mata lentamente me coloca una ceniza sobre mi piel


EPÍLOGO DE LA NOVELA "DIBUJOS DE CASSIA"

¿UN POETA FORMAL?

Y bien, todos sabéis que estoy en la recta final. He pasado más de cincuenta años retorciéndome a veces como un gusano herido mientras otras me complacían las lagartijas tomando el sol sobre un muro.

He tratado de no perder el tiempo en aprender el uso de las palabras. Y cada intento ha constituido un nuevo principio y un tipo diferente de fracaso. Para ocultar mis deficiencias podría decir por ejemplo… que uno sólo aprende a dominar las palabras para decir lo que ya no tiene que decir. O en una forma tal que algunos lectores fueran impelidos a una suerte de lástima elegante. Muchos esperan que diga obviedades para poderme aplaudir.

Se espera que en un momento u otro salgan de mi pluma lo que nunca salió. Verbis gracia: "Hogar es el lugar del que partimos. A medida que envejecemos el mundo se nos vuelve irreconocible, más compleja la lista de muertos y vivos que han dicho luchar por la libertad.

No el denso paquete de momentos aislados, sin un antes ni un después como en una canción de blues, sino la historia entera que arde en cada momento. Y no la vida entera de una sola hormiga sino de viejas piedras esculpidas por el viento y por hombres que en su desesperación grabaron en ellas sus propias limitaciones.

Muchos esperan que mi derrota me obligue a escribir que hay un tiempo para el anochecer bajo las estrellas -como un verso tan y tan gastado- y un tiempo para el anochecer a la luz de la lámpara –mirando un álbum de fotos- y aspirando el olor de naftalina de los armarios.

Sí. Podría hacerlo y así les daría una excusa para decir de mí que era un gran poeta y sin embargo me cae mucho más simpática la locura de Van Gogh que no vendió un solo cuadro en su vida. Y lo único que puedo concluir respecto de la edad es que no soy un pintor formal como Monet.

La entropía ese calor interno que me quema las entrañas, que me envejece, que me mata lentamente me coloca una ceniza sobre mi piel de forma que el amor se acerca más a sí mismo, y, que hay un momento en que la propia ceniza hace que la combustión sea mucho más lenta causando una sensación de que no importa el aquí o el allá o en qué mar.

El grito de Poseidón moviendo los vientos, el estruendo de la ola golpeando la roca, las grandes aguas borrando las huellas de las batallas de la arena. Sí. Todo eso -tan y tan gastado- aun puedo escribirlo. Sólo espero que me den una buena excusa para hacerlo.

                                                                     J. R. BACH

1 comentario:

  1. ale_cuelebre@hotmail.com
    19:07 (fa 3 hores)

    No,no eres un poeta formal ni al uso,las palabras las conjugas con brillantes y variadas metáforas con musicalidad propia e independientemente de la edad,derrochan luz y frescura .No,no tiene excusas un escritor vocacional como tû que es capaz de trasmitir alegría,dolor,esperanza o ser puro bálsamo ..,caiga en lo manido superfluo o vulgar.Ah,los que te leemos nunca lo permitiríamos ,ni tú tampoco y,menos,atrofiarte y morirte de tristeza entre olor a naftalina,ya quisieran algunos.Una pena que no se deleiten con la alquimia de todos los sentidos que navegan por la profundidad de tus letras atemporales.Hermosa tarde!!**!!

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