25 may. 2016

¡Ah si mi piel –se lamenta- fuera insensible!


TEMPRANO HA BAJADO A LA PLAYA

Temprano ha bajado a la playa. Le gusta –piensa- seguir el vuelo de las gaviotas y ver cómo bajo la lluvia se reúnen en la arena como si esperaran alguna litúrgica señal. Como un flan, tiembla de frío todo su cuerpo, pues la fina lluvia parece más grave con el fuerte aire levantado desde primera hora.

¡Ah si mi piel –se lamenta- fuera insensible!

Pero hoy, en el cielo, el oro no baila y sólo se le ocurre cantar al viento como consuelo. Sufre como un músico angustiado, ama, recuerda, llora, recoge el ligero balón de luz desde un planeta mate lanzado

pues he aquí el auténtico
vínculo con el universo secreto.

¡Qué tristeza opresiva,
qué infortunio desde antiguo sucedido!

¿Y si desde la tienda de ropa femenina, siempre brillante, con largo alfiler desea el corazón atravesarle, de repente, como el rayo de una estrella entre las húmedas nubes?

No es adepta a los goces preconcebidos pues, a menudo, la naturaleza no es más que una mancha gris y ya ha vivido lo suficiente para saber de qué color es una vida solitaria, experiencia que ha pasado alucinando frente a la libertad

¡Y a qué precio!

Hoy sólo busca el paisaje, se entretiene viendo cómo el viento despeina una nube y pone al descubierto las arrugas del cielo mientras el áncora yace en el fondo marino.

                                                     J. R. Bach

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