29 jun. 2015

¿Qué queréis que os diga la guerrera Colau se parece cada día más a la Camacho: Dispara a todo lo que se mueve


Un siglo de Noche Total,

No comprendo
esa manía de rememorar la guerra.

¡Oh la boca de la guerra, la pequeña boca, la gran boca, sus rodillas y su pelambre!

Comía ella, lenta,
junto al fogón de leña y carbón, mientras escaseaban, además del aceite, la harina y el azúcar,

los pájaros y los ángeles
-azules o rojos.

Pero había sido ella misma
la que había parido tantos hijos con entrañas veloces contra el tiempo y olvidaba

aquello de los jóvenes desaparecidos
–azules o rojos.

Recuerdo que era aún niño
y todo pasaba en un tiempo en el que el dolor y la penuria económica se confundían con el crecimiento;

Nadie venía a visitarnos en invierno
–años más tarde comprendí por qué.

Errático en el desván
como los niños ricos, solitario en el frío y húmedo jardín, entre los libros de mi padre concebí, como juego de soledad una marioneta.

No era un ser dotado de vida
en el sentido que se suele denominar vida a la vida, pues yo no sabía manejar los hilos que dan movimiento y una apariencia de vida,

pero la luz
que yo veía en aquella marioneta montada en el viejo caballo de cartón, entró en mí, y, fue fulgor y para siempre como una coherencia en el cuerpo de fuego.

Cuando atrapé la gripe asiática,
aislado en la última habitación, arriba, junto al desván viví como en un limbo; pero

cuando la abandoné
ya todo ocurría en un mundo que no tenía tiempo ni espacio. Sólo recuerdo que me gustó mucho

volver a sentir el sol sobre la piel
y que el verdor del viejo tilo sobre su alfombra amarilla llamaba a la esperanza

Volví a extasiarme junto al mar
aunque yo por aquel entonces ignoraba su incipiente enfermedad mercurial

Ahora ya nadie se mueve
más allá del pequeño espacio de cubierta que su cuerpo protege; de los desechos de unos viven otros.

Acabaron –oficialmente- los combates,
por debilidad y/o por miedo, y la sangre tomada, por sed feroz, con ellos acabó.

Un siglo de Noche Total,
de absoluta sombra y terror fueron. Y huyeron hacia otros mundos ocupados por persas, árabes o asiáticos,

montados sobre el relámpago de ausencia
y ya no son más que memoria de ayer, inalcanzable por siempre

No comprendo
esa manía de rememorar la guerra.

¡Oh la boca de la guerra, la pequeña boca, la gran boca, sus rodillas y su pelambre!

                                                              Johann R. Bach

2 comentarios:

  1. Bella declaración de Pacifísmo donde uno se da cuenta que el mundo está repleto de cosas bellas e insólitas ... Habría que meter en la cabeza de más de uno que el daño que hacen las querras APESTAN.... >_<

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  2. "No comprendo
    esa manía de rememorar la guerra.

    ¡Oh la boca de la guerra, la pequeña boca, la gran boca, sus rodillas y su pelambre!"Estupendo texto partiendo de tu visión incomprensible de infancia.Recuerdo a mi abuela que después de todos los sufrimientos personales pasados en ella,no quería saber nada de políticos instigadores del odio,que no había nada peor que una guerra civil y que había que olvidar en favor de la paz para que nada se repitiese :hambre,muerte,cárcel ni exilio.En este país en vez de construir con honradez derechos y libertades para el futuro,parece que a muchos les interesa remover aquel oscurantismo del odio para justificar lo injustificable.Muy buano,Joan

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