27 mar. 2015

unas diminutas partículas subatómicas, haciendo uso de su libertad, se descuelgan del forro descosido de su sonrisa

EL DESPERTAR DE LA AMAZONA DE PLATINO

 

Despierta La Amazona de Platino

en medio de paisajes oníricos, descripciones enumerativas emparentadas con aquello que conocimos en el siglo pasado como surrealismo:

 

llega sola, a paisajes invisibles,

cansada y pensativa –aunque satisfecha- y se sienta junto a un insecto su caballo transparente;

 

observa detenidamente

cómo flotan en el éter plumas y otros restos de alas de aquellos primitivos ángeles y algunas cartas de 1980 sin abrir,

 

un enjambre de ojos de te

orbitando en un cielo negro como el rencor… y también neuronas amarillas de párpados invertidos.

 

Es "realmente" como un cuadro de El Bosco:

Un mar ayer crujiente de ternura dispuesto para bañar sus pies, hoy una balsa de peces muertos flotando en el fondo salobre de almas masculinas mientras

 

unas diminutas partículas subatómicas,

haciendo uso de su libertad, se descuelgan del forro descosido de su sonrisa, que

 

hace días que destiñe,

y mantiene aprisionado el corazón deshilachado de un amante, encogido en la red de sus brazos atado a las suturas de sus labios.

 

Suspira llena de gozo la Amazona de Platino,

dibuja espacios nebulosos, fantasmagóricos y, sin embargo, nada de odio en ellos se percibe:

 

todo es enigmático, neblinoso,

inalcanzable, inseguro. Así plasma ese instante en su retina como se fija un dibujo hecho al carboncillo y

 

transforma los bordes quebradizos de la noche

en la que, constelada, las siluetas se desdibujan; las sombras se diluyen;

 

las pupilas se buscan a tientas

como átomos que necesitan compartir sus electrones; toda certeza en el pensamiento es un espejismo y

 

lo único certero es la oscuridad.

 

Con todo, lo que percibe

la voz poética de La Amazona de Platino no es en absoluto desolador; no surge de ella un inexorable existir sin transcendencia como en el fondo del pensamiento existencialista:

 

entre su pensamiento y sus palabras,

pronunciadas en voz baja, palpita la voluntad que crea el ser de la nada o de la casi nada, la estructura fractal del destino

 

que es polvo y vacío.

 

Cualquiera que se tope con La Amazona de Platino

comprenderá lo que es el absoluto desamparo cuando el cielo se parte y una monstruosa brecha nos deja al descubierto,

 

bajo la inclemencia áspera

de la negrura finita y curva expuestos al glacial frío y a su absoluta soledad, y, que sólo nos queda la noche astillada bajo la que yacemos desnudos.

 

Todo en la figura de La Amazona de Platino

hace posible creer en Dios, a pesar del dolor y el sufrimiento sin la muerte. Es como creer en la noche y

 

su voz instalada junto a las estrellas.

 

                                                              Johann R. Bach


2 comentarios:

  1. Es como una tétrica pesadilla en la que la oscuridad y la belleza que plasmas a través de ella, nos hiciera pensar que la Amazona de Platíno es una mano que hace posible sentirse bien a pesar de su oscutidad generada en lo onírico....>_<

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  2. "Cualquiera que se tope con La Amazona de Platino
    comprenderá lo que es el absoluto desamparo cuando el cielo se parte y una monstruosa brecha nos deja al descubierto,

    bajo la inclemencia áspera
    de la negrura finita y curva expuestos al glacial frío y a su absoluta soledad, y, que sólo nos queda la noche astillada bajo la que yacemos desnudos.

    Todo en la figura de La Amazona de Platino
    hace posible creer en Dios, a pesar del dolor y el sufrimiento sin la muerte. Es como creer en la noche y

    su voz instalada junto a las estrellas.Es dolor y delirio,es paz y desazón ,oscuridad y luz esta Amazona de platino que vas dibujando a pinceladas como el Bosco a sus cuadros,de la oscurantismo al color.y no sé por qué entre tanto surrealismo se me aparece el postimpresionismo de Vang Gogh.

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