10 feb. 2015

la sombra del sodio que alimenta nuestros corazones

LA SOMBRA DE LOS METALES

 

Por las calles

pasan flotando los pensamientos junto a agudos sistemas eléctricos de cobre y luces con sus finas almas de tungsteno.

 

Gracias a esa luz

que desgasta los hilillos de las bombillas fundiéndolos poco a poco, sobreviven las sombras de los otros metales en momentos en que la noche amenaza a los niños.

 

Todos queremos tener nuestra dosis de sombra:

oscura durante el día sobre todo en verano, blanca de luna por la noche. Sólo los astronautas, sometidos a

 

la ultramoderna luz difusa

de miles de leds diseminados por las paredes de descomunales naves situadas en el espacio exterior.

 

fuera ya de la gravedad

carecen de sombra.

 

El objeto predomina.

Predomina y predetermina la función de todo conocimiento aunque se trate de objetos formados por metales ligeros como el litio (hoy por hoy el mejor antidepresivo).

 

Todo en nuestro mundo

está acechado por la sombra de los metales aunque deberíamos distinguir entre la sombra del plomo –o del oro- que nos arrastra al fondo del mar o la del cinc que nos lleva directamente al abismo de la depresión y,

 

la sombra del sodio

que alimenta nuestros corazones y da vida paseándose por los mares.

 

Capturar las sombras,

filtrando la luz de las estrellas, junto a la amada. ¡Qué gran placer!

                                                                Johann R. Bach

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario