13 feb. 2015

Era un poeta -reclamado por él mismo como lírico- que se recluía en una casa de La Serra de l’Obach,

                          El Paller de Tot l'Any (El Pajar de Todo el Año)

UN DURO FEBRERO

Hoy he comprado
la obra poética completa de un amigo. Me ha sorprendido su callado adiós. Hacía tiempo que no sabía nada de él.

Era un poeta
-reclamado por él mismo como lírico- que se recluía en una casa de La Serra de l'Obach, despreocupándose totalmente del patrimonio de la familia en Santa Margarita.

Sólo vivía para la poesía
aunque de vez en cuando se aparejaba con alguna muchacha romántica con promesas –como los demás hombres- de lo que él sabía que no podía cumplir.

Entro en la cafetería La Virreina
y tomo a pequeños sorbos un café con la intención de pasar página aunque observo que

el sol empieza a calentar,
la concurrida Plaça de la Virreina y las terrazas de sus cafés, se bañan en un sol aun con el color triste en su rostro de los últimos días de invierno.

Los últimos meses han llenado
de falsas promesas el saco de los días:

No ha habido –algo esperado-
el correspondiente juego de equilibrios entre lo posible y lo soñado como posible,

se ha fingido
durante demasiado tiempo que se vivía para que no pareciese que casi todo era plano o con poco relieve quizá más justo sin tantas mentiras.

Conforme avanza el mes de febrero
se aligeran las mentes para no engañar a los vecinos y visitantes del barrio encantados por lo bucólico del paisaje que espera el último domingo de mes para bailar swing.

Espero que se haya terminado definitivamente
este invierno de hojas muertas, de lágrimas por los amigos que nos han dejado y de sonrisas apagadas.

                                                                    Johann R. Bach

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