9 feb. 2015

Eran momentos en que la hierba escondía los pasos de vivir entre palabras


EL AÑORADO MAR

Eran otros tiempos.

El espectáculo
se realizaba sobre las abundantes paredes blancas del pueblecito marinero.

Eran sombras chinescas
que nos hacían reír mientras una voz en off daba vida a la proyección de aquellas manos y dedos hábiles como las patas de una industriosa araña.

El espectáculo
era como una vida a ritmo de tres por cuatro de un vals.

Con el derrumbamiento del sol,
incluso en verano la ventana era el frío, la compañía de un viento casi huracanado contra la casa mal cerrada porque la puerta estaba hinchada por la humedad del mar

En domingos llenos de luz,
por la tarde, jugábamos a la gallinita ciega las niñas, y, a moros y cristianos los niños.

Eran momentos
en que la hierba escondía los pasos de vivir entre palabras no del todo bien escogidas mientras en la plaza sonaba la música y algunos vecinos bailaban sardanas.

En los huertos respiraban los árboles
con hojas nuevas y en voz baja se nos decía: "no hagáis ruido, escuchad la música".

                                                                                Johann R. Bach



1 comentario:

  1. Da gusto ver y sentir la alegría e inocencia de los niños....El recuerdo de una niñez disfrutada. >_<

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