22 oct. 2014

Esperas que por la mañana nos veamos para hablar, pero no te llamaré. Sé lo que me vas a decir.

BLUES DE LA RAMA DEL TEJO

 

Atravieso lentamente el parque.

Un tejo ha comenzado a inclinar una de sus ramas hacia el húmedo césped donde la joven hierba parece esperarla.

 

Yo debería hacer lo mismo

que esa rama: sobrevivir.  (bis)

 

Va a llover y no estoy de humor;

el cielo está furioso y es verde: el crepúsculo será diferente una vez más. Me has dicho que quieres hablar, pero yo no lo necesito:

 

Sé lo que me vas a decir. (bis)

 

No necesito palabras

para comprender el extraño y frío brillo platinado de tus ojos. La tarde está poblada de lanzas amenazantes y un triste tañido de campanas y de más cerca

 

el contenido grito desagarrado

del saxo sobre mi espalda. (bis)

 

Según las noticias de la radio

el mar se va a revolver y aconsejan no salir a navegar. Esta noche –dicen- va a ser tormentosa…

 

Veremos un llorar en la piedra;

más adentro, entre los huesos, la carne duele.

 

Yo tocaré en el local medio vacio

notas más desafinadas que otras veces… (bis)

 

En la penumbra nadie verá mi tristeza,

el saxo brillará como el oro en la sala exenta ya de humo aunque el vaho pegado a los cristales permanezca adormecido por la cerveza.

 

Esperas que por la mañana nos veamos para hablar,

pero no te llamaré.

 

 Sé lo que me vas a decir. (bis)

 

No. Esta vez no.

No acudiré a mi entierro. Haré como la rama del tejo: clavaré mi tristeza en el césped y esperaré, tocando mi saxo, a que la vida vuelva a brotar.

 

                                                          Johann R. Bach

 

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