10 jul. 2014

Y ese verso que se escribe mientras la tierra calla, ese campo doméstico que muge sin acento

LA PORTE DE CHARENTON (Poema)

 

Ustedes que no creían

–y no creen- en nada que no fuera tangible –para Ustedes claro-, no querían admitir que bajo la piel del mar había más mar.

 

Necesitaban encontrar el bosón; no pudiendo tampoco crearlo, Ustedes, durante cincuenta años, al galope no pudieron ceñirse su soledad de paja absuelta, inacabada. No supieron guardar el secreto de su ignorancia, del alto sol señor de la jornada, del sol que irrita, que vehemente fatiga, que la noche es ausencia y podrían pasar frío.

 

No supieron

encontrar Ustedes el BOSÓN y le echaron la culpa al SOSÓN –otra partícula- responsable de la comunión entre el vuelo de los pájaros y la lluvia ácida; responsable de un horizonte hecho de manos de compañera y pan de los que tienen miedo de desaparecer si no dan señales de algún descubrimiento.

 

Ya no recuerdan (Vdes)

aquella única vez en que un auricular colgó de sus orejas alaridos para decir amor aun siendo ateos.

 

Les hemos visto

uno a uno engullidos como vivieron: por costumbre. No es raro, pues, comprobar que en lugar de estar contentos, les embargue su desazón:

 

A Dios

no le hizo falta reservar un gran espacio, una única hectárea de tierra allá en las nubes era suficiente para aparcar todos vuestros BOSONES y aún quedaría espacio para los SOSONES en caso de que logréis descubrirlos.

 

Estos versos,

rompiendo silencios no placen y ruego perdonéis a los poetas su mal humor si no les ha gustado, por falta de sal, esa sopa de bosones y sosones.

 

Y ese verso

que se escribe mientras la tierra calla, ese campo doméstico que muge sin acento y los instantes con sonrisa se puede hilvanar como tu silueta se cose a la penumbra.

 

Es tan agradable

ese verso que escrito a media tarde… Ese silencio meditado carnal subsidio y fruta convierte el arrullo del Sena y el cielo gris de París junto a la Porte de Charenton, lejos del Monasterio, en cálida caricia y a ti, prófuga como un globo, te hace ir masticando el aire.

                                                                                     Johann R. Bach

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