16 jul. 2014

Como el primer cigarrillo, los primeros abrazos también escogieron su taberna

UN PAISAJE PARA CADA SOLEDAD

 

Sabes que, a veces, el tierno amor

escoge sus lugares y cada pasióntiene un rincón, un modo diferentede abrazarse ante una pantalla de TV,o de apagar las luces.

 

Sabes que hay espacios

declarados de interés especialbastante más tarde de ser recorridopor tus pasos como gozoso paseo.

 

Sabes que hay el recuerdo de un beso

en cada portal y ascensores que hubieran deseado quedarse quietos, sin electricidad, observando la escena,miles de escaleras llenasde pequeños paréntesis en cada rellano.

 

Cada ilusión tiene formas distintas

de incendiar corazones o pronunciarlos nombres al coger el teléfono.

 

Cada alma busca un atajo

para tapar su sombra, desnuda, con las sábanas cuando suena el despertador.

 

Hay una fecha en cada esquina,

junto a un árbol de cada calle, un rencor deseable, un arrepentimiento, a medias en el cuerpo.

 

Cada amor tiene números

o letras diferentespara escribir: "volveré a las 23.30 horas"como una invitación a una larga nochebajo la música de una lluvia torrencial.

 

Como el primer cigarrillo,

los primeros abrazos también escogieron su taberna y se ampararon en los decorados públicos de Las Ramblas.

 

Así cada escena marginal

donde las fiestasjuntan la soledad, la música y el deseo, se viste con sus mejores flores y galas, casi siempre precipitadamente,

 

con retraso,

y no en la oscuridad, sino en esas horas en quecada tiempo de dudas necesita un paisaje.

                                                                     Johann R. Bach

 

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