11 may. 2014

Apenas el dolor y la llovizna por desayuno

El desayuno

Es hora de levantarse.

Tu ángel ha penetrado en  mi carne durmiente. Lo has matado luchando con sabiduría contra mi vientre, arrancado al contacto y al relámpago amargo que sabes agitar, quizá mejor que el verso.

 

En la noche mágica,

debí oírte respirar en profundos susurros y ahora te admiro por malgastar tu aliento: perdidos en la noche combatimos,

 

nos arrojamos juntos

a las fronteras de nuestras millas de soledad y vivimos, y nos separamos en la puerta donde el último toque de labios tenía la intención de bendecir.

 

Después del desayuno

que es en general café y una vista de la lluvia prolífica de Santiago y de la catedral vieja y gris mas con buen olor de helechos y mirra.

 

Pienso en toda esa gente que ha venido

a este lugar buscando la acogida y la bendición del Apostol. ¿Y han dormido aquí tristes y desnudos, solos en parejas que vinieron juntos y fueron jóvenes y blancos con alguna sugestión de inocencia?

 

¿O vinieron simplemente por venir

a chapucear un poco y a la larga se hundieron separados? ¿O fueron aún más viejos todavía y más allá del sexo, perdidos en espejos, contemplando su decadencia y qué sentido tenía la mañana para ellos?

 

Quizá en otro tiempo fue este cuarto

el cuarto de los criados. ¿Fue él un joven atlante como el mío con algunas pecas y el pelo trigueño?

 

¿Rió alguna vez en brazos de una diosa?

 

Seguramente la miraba

a través de la ventana y deseaba ser libre, su desayuno debió ser a base

de pan mojado en vino.

 

Al despertarme esta mañana miro a Manuel;

pienso lo bueno que es tener alguien con quien compartir el desayuno. ¿Cuántos niños habrá que al salir del extremo del alba tengan

 

apenas el dolor y la llovizna

por desayuno, despertándose siempre para ser saludados por la pobre fiesta de la luz del día?

 

Y a pesar de todo,

¡qué bello un desayuno de pan mojado en vino viendo por la ventana como llueve!

 

                                                                  Johann R. Bach

 

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