28 feb. 2014

Sí, sí. Estaba oscuro. Cuando lo hice quedó la huella de lo ocurrido parte de mí misma.

LUZ ATLÁNTICA

                                                                         Atardecer en Cabo Home

 

Querida Patricia

 

He guardado en mi carpeta preferida

tu último mail añadiendo al texto algunos puntos suspensivos. Espero que no te enfades por ello. El texto ha quedado así:

 

Luz atlántica…

Cuando mis lágrimas te alcancen la función de mis ojos… ya no será llorar… sino ver…

 

Sí, sí. Estaba oscuro.

Cuando lo hice encima de un cartón donde quedó la huella de lo ocurrido parte de mí misma.


Quise tirar el cartón.

Quise eliminar la prueba de mi culpa y fui empujada violentamente hacia afuera. Para vergüenza mía se dejó a la vista la roja huella, cerrando a continuación la puerta con llave.

 

Aunque lejos nos situemos,

y no sople el mismo viento en el Este que en el Oeste... el mistral con su soplido frío hace que nuestra piel se erice.

 

Pero ahí estás tú…

que me has hecho conocer otro mundo. Un mundo de dulzura en el que no hay aguas amargas.

 

Ahí estás tú…

para susurrar a través de esa auténtica locura diciendo palabras bellas, palabras elocuentes, sensuales y eróticas, calientes

 

para que ese frío se desvanezca

y el calor del rostro Atlántico y su cuerpo se sonrojen al oírlo y disfrutarlo. Puro deseo.

 

Luz atlántica…

Cuando mis lágrimas te alcancen la función de mis ojos… ya no será llorar… sino ver…

 

                                                            Johann R. Bach

 

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