24 feb. 2014

Peces que se zambullen después de haber volado.

LAS PALABRAS Y LA VIDA

 

A Marta Guillamon no le gusta

que alguien le recuerde que la vida y la muerte dibujan árboles distintos. Ella prefiere decir que mientras la vida dibuja un nido la muerte lo copia.

 

Es la vida la que dibuja un pájaro.

 

La vida nació

en la frías cabelleras de los cometas. En cabelleras que no admitieron lazo alguno.

 

De igual forma Marta escribió

en el interior de la puerta de su armario ropero:

 

“el hombre quiere ser vida y no hombre,

límite de sí mismo, corazón dentro de todo”.

 

Y es que las palabras son pequeñas palancas,

y la gracia consiste en encontrar el punto de apoyo, una eficacia en su articulación. ¿Cómo apoyarlas unas en otras?

 

Marta hizo una gran labor

al descubrirnos en la contraportada de uno de sus libros algo realmente importante y que creo que vale la pena transcribir literalmente:

 

“Peces que se zambullen

después de haber volado,

 

virajes y golpes de volante,

juego, placer y riesgo en las carreras de Fórmula 1,

 

energía de ideas estimuladas

por amores juveniles de colores… calabaza y naranja, ocre y cadmio, índigo y cobalto, siena y sepia…”

 

¡Qué palabras sin lenguaje!

 

Sintaxis fragmentaria sin pronombres

y no obstante coherencia en el poema-caos.
 

                                                                    Johann R. Bach

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