13 feb. 2014

La humedad de mi aliento es distinta a la de la lluvia ...

QUIERO DECITE ALGO AL OÍDO

           

Acércate mi amor que hace frío.

Acércate que te he de decir algo al oído. Acércate que quiero agradecerte todo lo que haces por mí.

 

Quiero que sepas

cómo disipas mis miedos, cómo dulcificas los esguinces de mi lóbulo frontal.

 

Acércate a mí bajo esta manta de algodón

cuya forma está mucho más definida que los mapas de Europa. Reposa sobre mi pecho sin camisa ni chaqueta que se puedan arrugar.

 

Si quieres, previamente,

podemos tomar un té con limón para separar los labios y dejar que el aire que rodea y presiona la habitación se aromatice con tu perfume.

 

Puedes echar una mirada por la ventana

y comprobar que ya los gorriones, refugiados bajo la copa de los árboles, hacen buen uso de su vida privada bajo su manto de plumas.

 

Acércate mi amor

que quiero decirte en voz baja que cuanto más invisible es lo que siento por ti más cierto es que mi espíritu se halla cosido a tu corazón y que si

 

en algún momento

estuvo hilvanado mi pensamiento con pespuntes largos hoy ya se ha soldado al titanio de tus huesos.

 

Acércate mi amor

y abraza el aire de mi aliento al puro estilo de las ramas de los pinos que acogen el respirar de los pájaros.

 

Abrázame mi amor.

Notarás en tus dedos un calor que no es el de los pájaros, que mi cuerpo no es en absoluto de miniatura.

 

Ya hace rato que se ha puesto el sol

en villas y jardines sólo el agua sigue cayendo tutora de elocuencia y la ninfa del viento sopla la ocarina.

 

Acércate mi amor

que la humedad de mi aliento es distinta a la de la lluvia y mis susurros no estropean tu cara.

 

                                                            Johann R. Bach

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