30 may 2013

Es preciso que nos veamos un día al contraluz

DEBERÍA SER FÁCIL DECIR TE QUIERO

 

Siento la soledad

como si me apuñalara. En mi diminuta habitación con una pantalla de ordenador como una ventana simulada, falta el oxígeno. Una válvula ligeramente sonora indica la entrada de aire fresco.

 

Es preciso que nos veamos

un día cara al contraluz de una ventana mirando al mar; ligeramente entornada, mientras el viento corre a su aire.

 

Con un gran espacio

entre tú y yo, entre bosques, lejos del eterno invierno de mi estudio-dormitorio hemos de encontrarnos.

 

Debería ser fácil

decir te quiero y abrazarse en el lecho espeso; levantarse sin decir nada, y adivinar qué hay detrás de las palabras que no se han dicho.

 

Las sílabas

no deberían enredarse (sólo tres son suficientes) más de la cuenta en las manos. Y no debería costarme tanto desprenderme de ellas sin causa.

 

Me gustaría

que se amoroseasen entre los dedos, y se volvieran dulces como un te quiero bajo la lluvia.

 

El temblor de labios

entreabiertos, el tacto de la piel espesa de deseo, la suavidad de párpados cerrados y trémulos, sobre ojos que adivino llenos de destellos, me empujan a decir una y otra vez te quiero y entrenarme para ello en mis sueños.

 

Estoy con vosotras, palabras,

y contigo cuando a través de la piel de ese cuerpo que aprecio te envío fragmentos de mí con los golpes de voz de mis labios.

                                                                                            Johann R. Bach

 

 

L'ART DE MARTA GUILLAMON sin "m" inicial y sin "a" final

ENTREVISTA A MARTA GUILLAMON

 

En aquella ocasión Marta no rehuyó

las preguntas que, clandestinos periodistas, le hicieron a propósito de la publicación de sus primeros libros sobre arte.

 

Explicó que, después de pensarlo mucho,

se había decidido a tomar las riendas de la empresa editorial del abuelo y dedicar una gran parte de las publicaciones al arte, en especial a la pintura.

 

Contó que había volcado todo su interés

hacia el libro ilustrado como una nueva forma del "Arte contemporáneo" de descargar toda su fuerza sobre los restos de una cultura "libresca" (con tipos únicamente de imprenta) donde las florituras de la sintaxis estaban a punto de expirar.

 

Los periodistas franceses y británicos

quedaron estupefactos ante la feroz crítica que Marta hacía de la fotografía. La fotografía –decía- es sólo , y pobremente, un arte visual

 

mientras que la pintura

no era para ella un arte exclusivamente visual: supone, y no suprime por completo, una tela o un panel de madera, habla al gusto a través de un toque sensual,

 

evoca la música,

sugiere el tacto mediante la imitación de hermosas telas o hermosas carnes (actualmente se habla de un pintor como un excelente cocinero).

 

Marta sostenía la idea

de que a veces un cuadro tiene un olor, un perfume, metafórico y sin embargo poderoso.

 

La pintura le despertaba los cinco sentidos.

 

Y todo eso que hoy es tan obvio,

durante cuarenta años hablar de arte era un sacrilegio. Sólo la prensa extranjera interesada en saber las opiniones de las sufridas gentes, recogía de vez en cuando algún concepto sobre cómo sobrevivía el arte bajo una dictadura.

 

                                                                               Johann R. Bach

29 may 2013

Sabes que todo se hincha, fermenta o bien se encorva

LA MALA CIRCULACIÓN DE VENUS

 

Eres como la sombra de Venus

paseándote y presumiendo ante la luna; haces caso omiso al bochorno del junio del hemisferio norte, hasta el cielo abultado por la hipérbole de la vejiga después de beber cerveza.

 

Sabes que todo se hincha,

fermenta, o bien se encorva incluso en esa otra latitud del mundo donde ahora es invierno y el viento, como un cuchillo, habrá pelado

de hojas y de pájaros las ramas de los árboles;

 

y, parecerán raíces hundidas

en el cielo plomizo. Sientes que bajo tus pies, allá en lo profundo, por alguna extraña ley de compensación o de equilibrio climático ocurre justamente lo contrario: que las raíces se vuelven verdes y frondosas, y brotan en ellas algunos frutos muy maduros.

 

Es casi seguro que algún antípoda tuyo

pasee del revés y sin prisas –en tu invierno- por aquel tiempo paralelo, extienda como sombras blancas sus manteles, beba cerveza australiana y ría bajo un sol mucho más bochornoso.

 

Su presión arterial bajará –como la tuya-

con el calor austral. Y es que las venas humanas, fuertemente protuberantes, no pueden hasta ahora enmasillar con todos sus pulsos las grietas de los viejos muebles del sol.

 

Pero ese enlentecimiento de la sangre

de la circulación de retorno te da la oportunidad de reflexionar sobre la precesión de los equinoccios, de ver las mariposas revoloteando alegres y sólo el jardinero, mientras riega, está en peligro. 

 

Tu sueño preferido

-y anotado en el Libro Rojo de los Sueños- es aquel que cuando se acerca la primavera y la tarde se alarga bruscamente con el adelantamiento de la hora:

 

Con los ojos entornados

te parece que el viento deja dentro de la amapola diminutos granos de trigo como chispas de sol –sólo para decir como es tu boca:

 

como la nieve rosa a las cumbres cuando sale el sol.

                                                                           

                                                                            Johann R. Bach

 

28 may 2013

Cada ilusión tiene formas distintas

UN PAISAJE PARA CADA SOLEDAD

Sabes que, a veces, el tierno amor

escoge sus lugares y cada pasión tiene un rincón, un modo diferente de abrazarse ante una pantalla de TV, o de apagar las luces. Sabes que hay espacios declarados de interés especial bastante más tarde de ser recorrido por tus pasos como gozoso paseo.

 

Sabes que hay el recuerdo de un beso

en cada portal y ascensores que hubieran deseado quedarse quietos, sin electricidad, observando la escena, miles de escaleras llenas de pequeños paréntesis en cada rellano.

 

Cada ilusión tiene formas distintas

de incendiar corazones o pronunciar los nombres al coger el teléfono. Cada alma busca un atajo para tapar su sombra, desnuda, con las sábanas cuando suena el despertador.

 

Hay una fecha en cada esquina,

junto a un árbol de cada calle, un rencor deseable, un arrepentimiento, a medias en el cuerpo.

 

Cada amor tiene números

o letras diferentes para escribir: "volveré a las 23.30 horas" como una invitación a una larga noche bajo la música de una lluvia torrencial.

 

Como el primer cigarrillo,

los primeros abrazos también escogieron su taberna y se ampararon en los decorados públicos de Las Ramblas.

 

Así cada escena marginal

donde las fiestas juntan la soledad, la música y el deseo, se viste con sus mejores flores y galas, casi siempre precipitadamente, con retraso, y no en la oscuridad, sino en esas horas en que cada tiempo de dudas necesita un paisaje.

                                                                                        Johann R. Bach

 

 

 

De Berlín a Kaliningrado

            A MODO DE INTRODUCCIÓN

Sobre el fondo amarillo se lee la inscripción "Winners have a sixt sense": "Los ganadores tienen un sexto sentido"

 

                                        De Berlín a Kaliningrado

¡Oh noche!

 

Mientras espero el avión leo,

como un ingenioso juego de palabras: "Los ganadores tienen un sexto sentido,

 

pero todos necesitamos

un hombro amigo, un animal de compañía o un libro que nos ayude a comprendernos a nosotros mismos.

Hace mucho

que sabemos que somos frágiles. Hay que buscar apoyos como lo hacen las voces en un coro.

                                                                              Johann R. Bach

 

                   TRAS LOS PASOS DE KANT:

¡Oh noche!

 

Quisiera comprenderte como a Kant.

Profesor de Königsberg –hoy Kaliningrado- proponía la idea de estudiar conjuntamente la naturaleza y el espacio exterior en su temprana Historia general de la naturaleza y teoría del cielo.

 

Uno de los muchos amigos,

entre los que le animaban a perseverar en sus estudios sobre esa inmensa sábana de lucecitas que aparece sobre nosotros con el crepúsculo fue Friedrich Hölderlin.

 

Demostró su amistad

y sintetizó todo su apoyo filosófico y literario con dos cortos versos:

 

                                                                  ¿Quién construyó los montes

                                                                   y marcó la senda de los ríos?

                                                                                                   Hölderlin        

¡Oh noche!

 

Sabes que entre sus amigos

se encuentran algunas personas maravillosas que, por miles, llevan flores a su tumbra.

 

En el cementerio de Kaliningrado

en 1.991 se recuperó para el mundo su figura y uno de sus pensamientos más poéticos, al escribir sobre su tumba las siguientes palabras:

 

«Dos cosas me llenan la mente

con un siempre renovado y acrecentado asombro y admiración que no decaen por mucho que continuamente reflexione sobre ellas: el firmamento estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí».

 

Voces autorizadas le habían pedido

que rompiera su largo silencio pues sin él –decían- no se perdía un filósofo se perdía el mundo.

 

¡Oh noche!

 

Ahora algunas personas

guardamos en un "pendrive" colgado con una cinta al cuello de conexión USB listo para ser leído con sus palabras:

 

"Cualquier cambio me hace aprensivo,

aunque ofrezca la mejor promesa de mejorar mi estado, y estoy convencido, por este instinto natural mío, de que debo llevar cuidado si deseo que los hilos que las Parcas1 tejen tan finos y débiles en mi caso sean tejidos con cierta longitud".

 

"Mi sincero agradecimiento

a mis amigos y admiradores, que piensan tan bondadosamente de mí hasta comprometerse con mi bienestar, pero, al mismo tiempo, pido, del modo más humilde, protección en mi actual estado frente a cualquier alteración".

 

¡Oh noche!

 

Pasados los años

ya es hora que el mundo sepa que descubrió el origen del planeta tierra y el del sistema solar a partir de una masa que, habiendo madurado suficientemente, en forma de puro, giraba sobre su eje central perpendicular.

 

Laplace le dio la razón

con sus cálculos sobre la cantidad de movimiento de los planetas y nosotros también se la damos porque gracias a él podemos mirar en nuestro interior y levantando la cabeza, leer el Código de lo oscuro y sus sombras blancas.

                                                                                      Johann R. Bach

*(1) Parca. En la mitología griega, cada una de las tres deidades hermanas con figura de viejas, de las cuales una hilaba, otra devanaba y otra cortaba el hilo de la vida de cada persona.

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El sicólogo sintetiza: No me gusta mi jefe

     NO ME GUSTA MI JEFE

El sicólogo sintetiza: "No me gusta mi Jefe".

He ahí la frase que define la envidia

 

"Hay tantas maneras de verse a sí mismo

como caras tiene un poliedro dirá el geómetra".

 

Aunque el síndrome de Solomon

ya fue definido por los filósofos: "Nadie te dirá que te odia porque eres más sabio que él" (Así habló Zaratustra).

 

Sin embargo, con las palabras salidas

de la boca de Zaratustra: "Estoy hastiado de mi sabiduría como la abeja que ha recogido demasiada miel, tengo necesidad de manos que se extiendan",

 

Nietzsche no llega a la contundencia

de los poetas surrealistas: "un abrazo para aquel que, emergiendo de su cansancio y de su sudor, se adelante y me diga: "He venido a engañarte" (Johann R. Bach).

 

Zaratustra es un ermitaño

que vive recluido en la montaña, donde a lo largo de su retiro reflexiona sobre la vida y la naturaleza del hombre.

 

Una vez siente que es el momento adecuado,

decide regresar al mundo para comunicarle el fruto de su conocimiento. Esto queda patente al principio del prólogo con la frase:

 

"Muertos están todos los dioses,

ahora queremos que viva el superhombre".

 

Kant escribió que su alma se reflejaba

en las estrellas (casi como un astrónomo). "Tengo que ser muy cauto si deseo que los hilos que las Parcas tejen tan finos y débiles en mi caso sean tejidos con cierta longitud".

Die Frage ist (la pregunta es, solía decir) ¿cuál de esas formas (marcadas en los cielos), de verte a ti mismo prefieres?

 

La mejor forma de combatir la envidia

nos la dio DESCARTES: "yo soy lo que soy, no lo que los demás crean o digan lo que soy".

 

La verdad es personal

 

Y hay que tener cuidado:

no todos los que se acercan a ti son merecedores de confidencia, pues todo lo que digas (positivo o negativo) sea del signo que sea, será empleado para desprestigiarte.

 

                                                                          Johann R. Bach

Los muros de piedra no hacen un monasterio

        PREVENIR EL CAOS

 

Desde tu salida del Monasterio

nos enseñaste que la prisa era la excusa de los torpes, los principios no se deben confundir con los intereses.

 

No te has cansado aún

de repetir, cada vez que tienes una oportunidad, en una fiesta o reunión, que los muros de piedra no hacen un monasterio.

 

Lo que hace comparables

-dices- los monasterios a prisiones más o menos camufladas es la concurrencia de muros de piedra inexpugnables e indestructibles desde dentro, de multitud de parásitos hipofóbicos y filósofos instructores de moral.

 

Esa combinación –insistes-

no constituye precisamente un jardín de rosas, donde una de sus primeras preocupaciones es el alojamiento de tercera clase para débiles temporales cuyos amigos no pueden pagarles un hotel de mejor calidad.

 

Ahora, cuando te preguntan,

cómo ves el estado más probable (en el futuro), tú contestas: "El Caos".

 

Explicas que, cuando lleguen al cielo

aquellos que sobrevivan a ese "desorden molecular", encontrarán que otros ya se han apropiado de las mejores parcelas considerándolas "tierras deshabitadas".

 

Cuando eso ocurra

lo primero que harán los colonos o recién llegados será construir un Monasterio. Sólo los poderosos pretenden defenderse del Caos.

                                                                          Johann R. Bach

 

 

 

En esa pelea escolar no placentera...

EL SUEÑO DEL PEQUEÑO ATLANTE

Duerme el pequeño atlante

con ojos de té y habla en sus sueños. Su madre con todo el amor del mundo le tiene cogida la mano para que no se sienta sólo;

 

con  un pañuelo azul

le seca el sudor de la frente para que el exceso de responsabilidades aceptadas por su ADN no se frustren. Sabe que se defiende, en una pelea desigual, de sus compañeros de escuela.

 

En esa pelea escolar

no placentera, reconoce sus debilidades. Pero la acepta como necesaria para el crecimiento de sus cejas: extraordinariamente pobladas le ayudarán a vigilar el horizonte mientras espere que surja del mar una nueva generación de criaturas capaces de crear entusiasmo entre los humanos. 

 

El pequeño atlante sueña

en convertirse, al crecer, en un guardián más de la ternura y la comprensión de todos los que aguantan en pie tormentas y vientos marinos que erosionan la orilla de nuestra civilización.

                                                                              

                                                                                           Elisa R. Bach

 

 

 

auténtica Piedra Roseta de Galicia

Hórreo gallego:

un poema escrito en piedra

El poeta lee

en un hórreo gallego - auténtica Piedra Roseta de Galicia-, todo un mundo de sentimientos, un tiempo difícil donde el mínimo esfuerzo se valoraba y las palabras amorosas ocupaban un alto lugar en la vida de un espacio que se batía contra las embestidas del mar.

 

Hoy ya pocas personas podrán negar

la belleza de un hórreo gallego y la delicadeza con la que se escogió el paisaje donde ubicarlo, de la misma manera que muy pocas mujeres pueden encontrar que la palabra amor les suene como un sonido cursi, kitsch, rosa. A todas nos gusta oírla.

 

Y es que a la poesía se le acusa,

frecuentemente de cursi -cuando va tras las huellas de la belleza-, de describir no lo que realmente ha sucedido, sino como ha sido escrito o esculpido en la piedra

 

pero ya se cuentan por miles

los historiadores que deducen de los versos de un poema toda la riqueza del universo de sentimientos en el que vivió el poeta que los compuso.

 

A ella –la poesía-

le debemos aquello que, de tan evidente, pasaba desapercibido: esa reformulación constante en su insistencia del arte en clave femenina.

 

El lenguaje de un poema

no es –o no debería ser- un conjunto de fichas para jugar, sino que los valores de cada palabra y de cada frase reciben su expresión a través de procesos históricos que no se pueden eludir.

 

Así, las palabras contienen

siempre un hatillo de marcas y cicatrices, aunque después el poeta las lleve a cabo a su lenguaje particular, pero

 

¿Quién enseñó a hablar a los poetas?

¿Alguien con vocación femenina?
                                                                                Johann R. Bach

 

 

27 may 2013

...como una solución extraña en una raíz cuadrada .

              EL SUEÑO DE PLATINA

 

Eres mucho más

que un sueño en otro sueño; como un día y un sonido deseas tener bordes; y se te escapa, por las manos, como una solución extraña en una raíz cuadrada,

 

para encontrar la inmensa libertad,

y ellas se lo permiten, con tristeza. En ese sueño de segundo grado, suena la luz, de tu árbol en la copa, haciéndote las cosas polícromas y vanas;

 

sólo te encontrarán cuando se extinga el día.

 

La tarde, la ternura del espacio,

apoya sus mil manos en mil cimas y lo extraño, bajo ellas es piadoso. Junto a ti quieres retener el mundo así, con estos gestos tan suaves como tocando las estrellas de la noche.

 

Pero, de momento, este sol

que te ilumina el corazón con rayos de platino mientras te forjas con la idea de un hombre más alto, más sabio y más rico;

 

este sol de la tarde

que obliga, entre los altos cerros, a refugiarse al hombre generoso que nunca quiso ser un tigre enjaulado en el corazón de una Amantis religiosa

 

hace soñar a Platina

con un hombre de mundo, alguien parecido a un Apolo; y que humillando a todos los candidatos hace imposible alcanzar su amor.

 

Todo lo que brilla

le llama su atención: Iridio, platino y rodio mezclado con oro.

 

Con el tiempo envejece

de la misma forma que los metales, el aluminio aflora en su epigastrio;

el estaño y el cinc en el insomnio de una menopausia vivida como maldición;

 

requiere el cálido y acogedor senecio

o el azul cobalto de cielos y playas de Sóller así como las perlas cultivadas de Manacor.

 

Confiesa cuál es tu herida.

¿que se rompió en tus ojos para verlo todo más pequeño? ¿Cómo es que andando juntos nos perdimos?

 

¿Acaso buscas en los altos trigales tu refugio?

                                                                                              Johann R. Bach

...resbala una catarata de finos cabellos...

          PERFIL DE PULSATILLA

 

Paciente muy paciente y amorosa

de carácter dulce y manos rosadas, de sus ojos simétricos parecidos a los de una egipcia Diosa del Amor se descuelgan fácilmente las lágrimas cuando una nube cubre el sol y en su radiografía se observan sombras de antigua soledad.

 

La frialdad de las pinzas Kocher

envidia la de unas manos que sin duda algún día fueron al encuentro de otras ardientes.

 

Desde un cuello ligeramente largo,

resbala una catarata de finos cabellos laberinto de brillante maleza, en el que se percibe una mancha escarlata -denominada popularmente deseo-

 

producida por el falaz incendio

de una boca que sin duda algún día fue al encuentro de la suya. A la altura de su máximo perímetro dos fuentes de horas estelares se niegan a olvidar sus abriles.

 

En el resto de su pecho

se transparenta el esqueleto doblado de una estrella fugaz y como en un ganglio calcinado se guarda una fósil respiración de otro ardiente pecho que sin duda algún día descansó en el suyo.

 

Más abajo, en la zona del hipogastrio,

media luna de hierba, pradera de reposo de centauros, se aprecia un desprendimiento de sombras; reinos que nunca pudieron amanecer.

 

En sus carnosos labios

se acumula la tensión el placer y el dolor a pesar de ser hipotensa. Ese cuerpo de diosa egipcia sin duda algún día fue en busca del Centauro Quirón.

 

                                                                                             Johann R. Bach

 

Sabemos muy bien: que en la noche todo resplandece...

 EL  DESCUBRIMIENTO  DE  DESCARTES

Aquella tarde, ¿recuerdas?

quise hacerte olvidar aquello que te hace sufrir. Olvida todo lo que no ha de pasar, saboreemos sólo los astros luminosos que atraviesan la pura claridad del cielo de una noche sin nubes; cómo la luna sube sobre el mar.

 

Sabemos muy bien:

que en la noche todo resplandece, que un destello se alza como una sombra blanca en el brillo mayor de la negrura. Aquella tarde quise que tomáramos sin reservas el camino de un mundo que en todo se asemeja a la luna.

 

Como el viento que sopla su secreto

volvería a enseñarte lo que es un paraíso, la calma en una habitación con un piano de testigo, el rumor de las hojas de los libros callados y hacerte conocer lo suave de tu aliento.

 

Enseñarte una cereza roja,

aquella misma, tan lejos de nosotros y a la vez tan bella, y recoger una violeta, aún joven, ya perdida que aprendes a encontrar en tu regazo.

 

Mira, mira la calle,

sus árboles y sus gatos, la espalda tierna del despreocupado aprendiz. ¿Son realidades o sólo dulces sueños?

 

Todo discurre,

amistoso y lento, en la lejanía. Y este llano corredor del Mediterráneo, tan suave que nos lleva: descansemos, soñemos que actuamos, consintamos que el alma, feliz nos sobrepasa, cansada de correr como en la infancia.

 

Parece que siempre debe ser así.

Cuando un lugar se aleja de nosotros, mira: todo espera, la clara oscuridad y la luz más honda se reparten sin distinción posible una cereza roja.

 

Una calma extendida

por un tiempo incontable ondea en el viento, tus ojos se llenan de perlas, y tus cabellos puros se mezclan con el mundo y todo es bueno: los soldados que van a la guerra, el azufre y humo de pólvora de dragones de cartón y hasta los poemas de un pobre escritor.

                                                                                              Johann R. Bach

 

Si se piensa a fondo

y se capta el sentido de este poema se verá que es uno de los más sabios consejos de Descartes que entre otras cosas, al final de su vida dijo una cosa muy original:

 

"Toda mi vida

ha estado plagada de desgracias, la mayoría de las cuales no sucedieron nunca".

 

Con este pensamiento

que hice mío desde muy joven, con apenas veinticuatro años, he conseguido el primer premio en tres ferias de productos chacineros;

 

desde entonces la receto

en todas mis prescripciones junto a la advertencia de lo nocivo que es para la salud tomar lácteos, pescado y fruta, o ser vegetariano.

 

En Rusia al igual que en China y Canadá

tomaron buena nota de mi psicología nacida de mi amistad con Descartes y desde que descubrieron los maravillosos efectos de esa misteriosa frase la cosecha de trigo se ha multiplicado por diez y su precio por cinco.

 

Es una arma letal para los gusanos

-de dos o cien pies-. Sí, sí, no abráis tanto la boca porque de boca cerrada no salen moscas.

 

No fue Descartes

quien descubrió las fuentes del Nilo, pero fue el primero que dijo que quizá Cleopatra no fuera tan bella y sí más estúpida de lo que nos han contado:

 

"Yo dudo de mi inteligencia,

de que estoy vivo y puedo amar. Puedo dudar de todo, pero de lo que no puedo dudar es de que estoy dudando". (Descartes)

 

"El que pueda amar, que lo haga

sin entretenerse ante la duda, que rompa el nudo gordiano que atenaza la garganta frente a la abundante saliva que se abre paso junto a la lengua". (Johann R. Bach)

 

                                                                            Leo P. Hermes