15 nov. 2016

Ermessenda era terrible en sus críticas. Manejaba la palabra como el cirujano el bisturí


FAUNA Y FLORA INTESTINAL DE ERMESSENDA

Oye Rosa –pregunta Quintín-
¿Quién es esa dama misteriosa que habla con tanta elegancia con ese grupo de profesores?

-¿No conoces a Ermessenda?
Es una gran escritora. Ahí donde la ves es un Voltaire sin peluca, un Balzac sin miedo a la miseria, un personaje que rechazó la comedia humana de su tiempo a punta de palabras.

Era el perfecto chivo expiatorio,
una mujer maldita –algo así como la Empar Moliner en el siglo XXI-, una revolucionaria condenada a una muerte simbólica sin apelación posible. Era una mujer sola plantando cara a todo su mundo. Naturalmente con el divino Sartre (y sus existencialistas) a la cabeza.

Mientras algunos escritores,
en señal de rebeldía, deambulaban por África como Rimbaud o por América y de mujer en mujer, siempre en busca de esa Verdad Sexual que identificaban con la esencia de su prosa, Ermessenda intentaba suavizar aquella terrible advertencia que esos mismos autores lanzaban a "los infelices, jodidos de la vida, vencidos y desollados" aunque de sobras sabía que, efectivamente, cuando los grandes del Planeta Tierra comienzan a halagarles es porque los van a convertir en carne de cañón.

Cometió la estupidez –es cierto-
de creer en el pacifismo de los comunistas, pero ahí se acota su crimen. Era –en mi opinión- como una folclórica patriótica en un país de degenerados, lacayos y bastardos decidida a ridiculizar a los sultanes del Jazz de la intelectualidad francesa:

"Sois –solía decir de los escritores contemporáneos suyos-
mi fauna y mi flora intestinal, los oxiuros que me salen por el culo cuando abuso de los dulces, parásitos que vivís a mi costa copiándome mis metáforas, los jueces que respiran por la herida de los delincuentes protegidos, los castrados que envidian mi estilo".

Ermessenda era terrible en sus críticas.
Manejaba la palabra como el cirujano el bisturí. ¡Vamos! Todo lo contrario de cómo soy yo. Ven. Voy a presentártela.

-He oído –os lo prometo-
cómo después de que Quentin hubiera hablado unos minutos con Ermessenda, se ha acercado a Rosa y le ha dicho: "tenías razón Rosa es un todo un personaje. ¿Surgirá otro escritor de verdad como ella?

En caso afirmativo,
los escritores ya encumbrados, me parece, harían todo lo posible por matarlo antes de nacer, preferirían cien traducciones a una voz propia que convoque esa herida sangrante que es su pecado original. Sólo hay que ver cómo se ha puesto Vargas Llosa cuando se le ha otorgado el Premio Nobel de literatura a Bob Dylan.

                                                                                          Johann R. Bach

1 comentario:

  1. PATRICIA

    Increíble como transmites el no estar de acuerdo con lo que asienten aquellos que no saben hablar y mostrarse...
    Se nota la ira en cada verdad dicha aunque suene fea...
    Los pelos como escarpias recorren mi superficie.

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