19 feb. 2015

Pasa el sopor del vino. El penetrante aroma de los pétalos la arranca de su sueño,

AÑORANDO SU JARDÍN EN ASTURIAS

 

A punto de entrar

en el cuarto oscuro de los sesenta, acechada por el miedo de un sexo confiado

 

diablos en las manos.

 

Ni unos ojos ni unos labios,

ningún deseo de caricias nuevas.

 

Sólo el lobo astuto

tenía la medida de su cuerpo, la noche dorada de una piel, la suya.

 

Cargada de vapor etílico,

al caer la noche deshace su peinado con desidia. De la flor del ciruelo que llevaba prendida en sus cabellos queda ya poca cosa.

 

Pasa el sopor del vino.

El penetrante aroma de los pétalos la arranca de su sueño, primavera que nunca volverá.

 

Sigue lejos, en la soledad de una isla

donde se tocan un cielo y un mar que no son los suyos.

 

                                                            Johann R. Bach


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