10 oct. 2015

sabes que no vas a estar dentro de ese cuerpo toda la vida; así que no te quejes.


TU YA TUVISTE TU MILAGRO

El pavo, los turrones y el champagne
los comprarás este año en tiendas alejadas del barrio para que nadie sepa que estás sola, incluso las uvas serán el punto final de una cena en un restaurant junto a la playa con una sola vela.

Tu mañana,
a medida que se acerca el día de Todos los Santos, huele a mantequilla y mermelada de naranja amarga mientras el aroma de las castañas asadas invade las plazas. Ese día no podrás evitar los recuerdos contumaces.

Excepto el mar y su horizonte,
más o menos previsiblemente la ciudad te ofrecerá pocas sorpresas: comercios antiguos iguales a tus días y unas Ramblas pisadas por una muchedumbre que se apresta a comprar regalos para los familiares.

Por la noche,
deambulando por calles alejadas de tu vivienda, volverás a recordar el frío del aluminio de aquel capó del coche volcado, la sangre resbalar por tus mejillas y el agua de la lluvia empapándote las medias.

luego antes de adormecerte,
en la cama, leerás algo que te inocule esperanza, incluso planificarás algún festín en tu apartamento, con alguna vanidad que roce lo inmoral sin importancia.

No te resignas a vivir -y haces bien- entre el letargo de calles prematuramente iluminadas y vestidas para la fiesta que tú no quieres tener. Una fiesta que se distinguirá por unos

contenedores de basura
llenos de restos de acelgas, de periódicos de malas noticias que tú evitas durante todo el año escuchando música.

Tú ya tuviste tu milagro.
Sobreviviste aunque sabes que no vas a estar dentro de ese cuerpo toda la vida; así que no te quejes.

No pretendas que al abrir la nevera
no encuentres tomates ya podridos, patatas echando raíces, carnes y verduras ya caducadas y botellas de bebidas que han perdido sus gases.

Sin embargo,
sabes que habrá un tiempo en que volverán las vacas bien cebadas y los nidos abandonados de los campanarios se llenarán de sabias cigüeñas.

Junto a la belleza
y alegría de la primavera volverán el dinero y la vergüenza a enmascarar la razón lacerante de las bestias.

Todo volverá enroscado en paquetes
de todos los colores que forman el mundo.

Aún no es tarde para que decidas
en qué banco te vas a sentar para seguir observando el mar.

                                                                      Johann R. Bach

2 comentarios:

  1. el otoño, el veranillo de San Martin, todos los Santos y Difuntos, el Adviento, Las Navidades, me emocionaban en el pueblo.No aguanto el merchadicjing, en que se han convertido.Me gusta la cabalgata con ovejas, que balan, con zambombas, y sin confeti.Y como película, la de James Stewart, que esta ahogado por los problemas, y se resuelven por la bondad de los prójimos.La nieve y la poesía de los belenes con figuras de barro, la esencia de la vida, mirar y admirar el cielo y las estrellas.Julio.

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  2. XANA GARCÍA
    0:30 (fa 5 hores)

    Vas narrando en una atmósfera llena de monotonía una vida monótona , solitaria ,triste, de una superviviente en un accidente.Encerrada en la música como olvido y la lectura como esperanza ,permanece inmóvil ,ajena ante la sociedad presente y futura ,y por tanto,ante si misma.Así que no te quejes,dices..."Aún no es tarde para que decidas
    en qué banco te vas a sentar para seguir observando el mar."Por momentos me has parecido un poco duro,pero a veces hay que dar" toques" para que uno salga del caparazón y se posicione ,con ilusión, ante su fiesta de la vida.

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