1 may. 2015

el verano también cantaba apartado de nosotros que éramos silencio, simpatía, libertad triste

EL GRAN CONSUELO

 

El mar cantaba

sobre su roca preferida cuando apareció ante mí en su apariencia de primer amor,

 

el verano también cantaba

apartado de nosotros que éramos silencio, simpatía, libertad triste en un mundo donde hasta el beso estaba prohibido,

 

mar aún más

que el mar cuya larga pala azul jugaba a nuestros pies.

 

El verano cantaba

y su corazón nadaba lejos de él. Yo besaba, en cada oportunidad, su valentía y oía su desasosiego.

 

Todo eran besos y caricias

en la senda por el absoluto de las olas hacia aquellos altos picos de espuma por donde cruzaban virtudes agresivas para las manos que tan sólo buscaban separar nuestras casas.

 

No éramos crédulos,

pero sí optimistas esperanzados de un planeta mejor. Nos agasajaban, a pesar de que secretamente nos envidiaban.

 

Pasaron los años.

Las tormentas murieron. El fruto de moda la manzana Nova Europa y el mundo generoso se fue. Me dolió sentir que su corazón justamente ya no me percibía.

 

En mi ausencia de rostro

y mi vacío de felicidad no fui capaz de acortar distancias. La amaba, cambiante en todo, fiel a ella.

 

Mar del respeto a los sueños,

mar que oxida el metal, donde las estrellas tienen esas sombras de simples historias que niegan al mar.

 

Mar de los poderes transmitidos

y del grito que emboca las aguas en los pequeños puertos y del viento huracanado de tramontana que muerde la viña y

 

anuncia el vino nuevo.

 

Mar de corazón intacto

en este mundo enloquecido por la prisión, amparo violento y amigo de las abejas de la canción homérica.

 

Algunas voces trataron de consolarme,

pero uno no puede, al salir de la infancia, dedicarse a estrangular indefinidamente a su prójimo.

 

El gran consuelo apareció

cuando comprendí que aunque los volcanes cambien poco de lugar, su lava recorre el gran vacío del mundo y le aporta

 

virtudes que cantan en sus heridas.

 

                                                            Johann R. Bach


1 comentario:

  1. "Algunas voces trataron de consolarme,
    pero uno no puede, al salir de la infancia, dedicarse a estrangular indefinidamente a su prójimo.

    El gran consuelo apareció
    cuando comprendí que aunque los volcanes cambien poco de lugar, su lava recorre el gran vacío del mundo y le aporta

    virtudes que cantan en sus heridas"Así es, más cuando no erais crédulos de un planeta mejor viendo como os agasajaban y secretamente os envidiaban....Ojalá hay un nuevo vino, más que merecido

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